Una esperanza sin fin

Unas 8.000 personas caminan contra el cáncer de mama

Una de cada ocho mujeres sufrirá un cáncer de mama. Esa es la realidad, pero también que el porcentaje de supervivencia hoy en día es muy elevado –superior al 80%–, aunque pocos pueden evitar que a una mujer le invada el temor de ser ella una de las afectadas. El cáncer de mama dejó hace mucho tiempo de ser una enfermedad tabú y la información fluye, pero la verdad es que poco saben las mujeres sobre qué hacer para prevenir el tumor que más les afecta.

Por ello, la Asociación Española contra el Cáncer de Mama lleva continuamente cursos, información y un continuo contacto con todas esas mujeres que no saben que hacer o que camino tomar cuando se les diagnostica.

Mujeres que abrazan la vida con pasión y la exprimen todo lo que pueden. Madres, abuelas, tías, hermanas, hijas, familia, amigas. Todas tocadas por la distintiva varita mágica de la superación, esperanza y solidaridad con aquellas mujeres que han sufrido o sufren a día de hoy cáncer de mama.

Todas ellas reunidas en la carrera ‘Mucho x Vivir’, organizada anualmente por la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en Zamora, que ha vivido este domingo un nuevo éxito de participación. Unas 8.000 personas, número histórico y de record, que se han echado a las calles de la capital del Duero ataviados con sus correspondientes camisetas rosas, identidad de la carrera, para luchar contra una enfermedad muy presente en la actualidad y que constituye una de las grandes causas de mortalidad en el primer mundo.

Pasadas las diez de la mañana, los más madrugadores, los patinadores y ciclistas, se han reunido en la Ciudad Deportiva para iniciar la marcha por las calles de la ciudad. Familias, los más pequeños de la casa o grupos de amigos han marchado sobre ruedas para disfrutar de una mañana deportiva, pero también, para concienciar y sensibilizar a los más pequeños y a la sociedad en general con la Asociación. Una Asociación que trata día a día de facilitar la vida de los enfermos de cáncer de mama, de sus familias, de sus hábitos de vida y sobre todo, de seguir investigando en la cura de este cáncer predominante en las mujeres.

Dos horas después, a las doce de la mañana y con un cielo gris enturbiado por las nubes negras y algunas gotas de lluvia, que desataban la alarma, llegaba el turno de los corredores y andarines, que han tomado la salida con su ropa deportiva y sus zapatillas de deporte, para recorrer una distancia de seis kilómetros y teñir la ciudad de rosa con una gran marea, reflejando una gran colaboración y solidaridad zamorana. Sonrisas, esperanza e ilusión, que hicieron que la AECC de Zamora un año más consiguiera superarse en el número de participación y consigo en la recaudación y seguir sumando y luchando por la vida.

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