La obra musical ‘AQVA’ de David Rivas emociona a los toresanos

Toro despide Las Edades del Hombre

Las empedradas calles de Toro huelen a despedida. Un aroma triste, pero también de ilusión, orgullo, satisfacción y sobre todo, de esperanza y nuevos retos. Porque la ciudad de Doña Elvira ha acogido a más de doscientas mil personas durante estos siete meses consiguiendo repuntar el turismo gracias a la exposición de arte sacro de Las Edades del Hombre, pero también le ha servido para derribar muros, fronteras y situarse en el mapa como una ciudad con un gran patrimonio artístico, cultural y una gran gastronomía y hospitalidad. 

Porque el lunes, día en el que cierra sus puertas la exposición, que tantas cosas buenas ha llevado a Toro, no es el fin sino el comienzo de algo nuevo, de una nueva historia para la ciudad de las leyes. Toro, comienza su andadura en lo más alto.  

Pero antes de todo eso toca despedirse de ese gran logro que ha conseguido todo lo bueno para la ciudad este año. Desde aquel mes de mayo cuando la Reina Sofía acudía a la ciudad y echaba a centenares de personas a la calle para recibirla al igual que a Las Edades del Hombre y cuando la prestigiosa soprano guipuzcoana, Ainhoa Arteta ilustraba en la iglesia del Amor de Dios su gran voz, ha pasado mucho tiempo y muchas cosas, bonitas siempre, para Toro. 

Por ello y como no podía ser de otra manera, la despedida le tocaba a la tierra, a la banda de la Lira de Toro, “el corazón, el santo y seña, la historia de esa ciudad”. El concierto de clausura más sentido y que mejor, que estrenar en él la obra musical conmemorativa de Las Edades del Hombre compuesta por el músico toresano David Rivas Domínguez. 

Ocho actos, veintidós minutos en los que la música fluye como el ciclo del agua, de AQVA. Una composición que transportó a los centenares de toresanos a lo más profundo de su ser, a su interior solo para disfrutar. Pero antes de ello, el acto comenzó con la interpretación de la Banda toresana La Lira y dirigida por Casimiro García Llamas de la obra de A.W.Ketelbey ‘In a Monastery Garden’ y la obra de S.Reineke, ‘The Wicht and the Saint’ para continuar con un breve acto institucional en el que participaron las diferentes autoridades.

Palabras de agradecimiento por parte del Secretario general de la Fundación Las Edades del Hombre, Gonzalo Jiménez, del Presidente de La Fundación González Allende, José Navarro Talagón, y el propio alcalde de la ciudad, Tomás del Bien, que agradeció a todas esas personas que han hecho posible que esta exposición y todas las actividades relacionadas hayan sido un éxito “volcando todos sus esfuerzos y desvelos”.

Además, Del Bien expuso que “invirtiendo en cultura se invierte en futuro” y eso se demuestra en las palabras de las miles de personas que han visitado la ciudad zamorana en estos meses porque lo importante no es lo que han visto sino “todo lo que les ha quedado por ver”.

En cuanto al compositor David Rivas, toresano de pura cepa, el alcalde le dedicó unas bonitas palabras por su “labor incansable” y le deseó “muchos éxitos en el futuro”. 

Tras todos estos agradecimientos, se llegó al punto culmen del concierto, la interpretación del pasodoble de David Rivas, ‘Manuela Calzada’ y por último, el estreno absoluto de Las Edades del Hombre. Todo un lujo en un escenario maravilloso y con la entrega de centenares de toresanos que dicen adiós a su mejor año, en todos los aspectos, sin duda.

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