El embrujo de la tradición ancestral toma Zamora

Vistosidad, tradición e imaginación en las mascaradas por la ciudad de Zamora

Cencerros, cuernos, máscaras, tridentes, cintas de colores, prendas extravagantes, elementos sonoros y magia ritual. Todo ello engloba una única palabra: Mascaradas. Tradición. Un espectáculo muy arraigado a la provincia y muy común durante el solsticio de invierno en los municipios zamoranos. Y es que esta tradición comenzó con los rituales que se hacían para reclamar la fertilidad o una buena cosecha, pero los más supersticiosos también utilizan a estos ‘diablos’ para ahuyentar los malos espíritus con sus danzas.

Un total de treinta grupos, con 400 participantes aproximadamente, desfilaron este sábado en Zamora con motivo del VIII Desfile de la Máscara organizado por el Patronato de Turismo de la Diputación. Las calles de la capital se llenaron de sonidos ‘pueblerinos’, esos sonidos de cencerros, carracas, silbidos, gritos, en definitiva, jolgorio, que habitualmente solo se escuchan en los municipios zamoranos en las celebraciones festivas.

Como es tradición, este acontecimiento ha contado con cientos de personas a lo largo de un recorrido que ha comenzado en la Plaza de La Marina hasta la Plaza de Viriato, donde por la mañana los más pequeños han disfrutado con talleres creativos, recorriendo las calles más céntricas y transitadas de la ciudad hasta llegar a Viriato donde se fue explicando grupo por grupo parte de su historia.

El desfile, estuvo formado por nueve mascaradas zamoranas: La Filandorra Ferreras de Arriba, la Vaca Bayona Almeida, el Zangarrón Sanzoles; los Carnavales Villanueva de Valrojo, el Atenazador de San Vicente de la Cabeza, la Danza del Paloteo de Tábara, los Cencerrones de Abejera, el Zangarrón de Montamarta, y la Visparra de San Martín de Castañeda, que como anfitriones iban abriendo paso y animando y asustando al público.

A las mascaradas zamoranas se sumaban catorce llegadas de Portugal: Caretos de Salsas, Caretos de Ousilhão, Caretos de Vila Boa de Ousilhão, Caretos de Grijó de Parada, Diabo, Morte e Censura, Caretos de Parada, Caretos de Aveleda, y Caretos de Varge, de Braganza; y Chocalheiro de Bemposta, Careto de Valverde, Velhos de Brucó, Velho Chocalheiro de Vale de Porco, Farandula de To, y Gateiros “Os Chuços”, de Mogadouro.

Los Sidros y la Comedia de Valdesoto (Asturias), Los Jurrus de Alija del Infantado (León), La Fiesta de La Vaquilla de Fresnadillas de La Oliva (Madrid), Las Carantoñas de Aceuche (Cáceres), Los Troteiros de Bande (Orense), Las Bonitas de Sande (Orense) y El Fulión y los Boteiros de Viana de Bolo (Orense), las mascaradas pertenecientes a la zona noroeste del país, que también pusieron un buen ambiente al público agolpado en las aceras al que dieron algún que otro susto.

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