El obispo erige canónicamente la Asociación Virgen de La Saleta

Asociación Virgen de la Saleta de Zamora, asociación pública de fieles con sede canónica en la iglesia de San Andrés

El obispo de Zamora ha firmado un decreto por el que queda erigida como asociación pública de fieles la Asociación Virgen de la Saleta, que desde hace dos años promueve en Zamora el culto a esta advocación mariana, los proyectos con jóvenes en riesgo de exclusión y el diálogo fe-cultura.

Con fecha del pasado 25 de julio, solemnidad de Santiago Apóstol, Gregorio Martínez Sacristán, obispo de la Diócesis, ha firmado el decreto por el que erige la Asociación Virgen de la Saleta de Zamora como asociación pública de fieles (cofradía) con sede canónica en la iglesia de San Andrés de Zamora (la iglesia del Seminario San Atilano), así como la aprobación de sus Estatutos fundacionales.

Este hecho marca un punto de inflexión en la trayectoria de este colectivo nacido con la puesta al culto de la imagen de la Virgen de la Saleta, obra de Ramón Álvarez, en la iglesia de San Andrés en el mes de mayo de 2014. Su actividad se sustenta, desde los comienzos del proyecto, sobre cuatro pilares básicos: el cultual, el social (el ejercicio de la “caridad cristiana como manifestación de amor al prójimo”, como se recoge en los estatutos fundacionales, centrada en jóvenes en riesgo de exclusión), el formativo y, finalmente, el área de diálogo fe-cultura, que trata de construir una mirada a la sociedad actual y a las diversas manifestaciones culturales desde el prisma de la fe.

Desde la asociación se remarca el carácter abierto y de acogida para todos aquellos que quieran formar parte de la misma y participar de sus actividades, que podrán inscribirse en la iglesia de San Andrés o solicitarlo a través de la página web www.saletazamora.com. Está previsto que durante la celebración del próximo triduo a la Virgen de la Saleta (del 16 al 18 de septiembre) sean recibidos todos los hermanos de la nueva asociación.

Reencuentro con la historia

La advocación mariana de La Saleta (vocablo castellanizado del francés La Salette) hace referencia a una pequeña aldea de los Alpes franceses en cuya montaña tuvo lugar una aparición mariana a dos pequeños pastores, Maximino y Melania, el 19 de septiembre de 1846. La devoción a La Saleta llegó a España poco después de su nacimiento, extendiéndose desde Navarra a diversos lugares del país, principalmente a Galicia, donde la advocación está presente en diversos templos y santuarios.

Llegada la noticia de la expansión de la nueva advocación a oídos del entonces obispo de Zamora, Bernardo Conde y Corral, se encarga su divulgación en la Diócesis: en Benavente a través de la comunidad de Cistercienses y en Toro a través de las Canónigas Premonstratenses del Monasterio de Santa Sofía. En Zamora capital el 17 de septiembre de 1868 se fundó la Asociación de Nuestra Señora de la Saleta en la iglesia de la Concepción (edificio que hoy alberga la Biblioteca Pública), auspiciada por el clero local y formada por un numeroso grupo de hombres y mujeres.

Esta asociación de fieles encargó la hechura de su imagen titular al imaginero Ramón Álvarez en 1870 y vivió en lo posterior varios años de esplendor. Testigo de la devoción que la Virgen de la Saleta suscitó entre los zamoranos son las numerosas donaciones recogidas en los inventarios de la asociación conservados en el Archivo Histórico Diocesano. Esta etapa se vería truncada más tarde con la decadencia del templo que albergaba a la asociación así como la avanzada edad de sus miembros.

Con los primeros derrumbes producidos en la iglesia de la Concepción, ya en estado de semiabandono, el grupo escultórico de la Virgen de la Saleta fue trasladado en 1966 al Museo de Semana Santa donde se tenía la intención de usar a la Virgen como María Salomé en un nuevo paso de las Tres Marías y San Juan con imágenes del escultor Ramón Álvarez.

En 1971 el misionero saletino Juan Magro en su visita a Zamora recuperó las tres imágenes del Museo con la intención de preservar la iconografía original y fueron trasladadas de forma provisional al Monasterio de Santa Clara mientras se procuraba un nuevo lugar para su culto. La espera supuso más de cuatro décadas en las que las hermanas clarisas cuidaron con cariño al grupo escultórico en la clausura, celebrando el triduo a la Virgen en el mes de septiembre de manera ininterrumpida.

En el mes de mayo de 2014, tras recibir el visto bueno de la Delegación Diocesana para el Patrimonio y la Cultura y del Seminario San Atilano y a instancias de un grupo de fieles, la imagen Virgen fue entronizada en la iglesia de San Andrés con el objeto de recibir culto público en una de las capillas laterales del templo. Allí se celebra su triduo en el fin de semana más cercano al aniversario de la aparición del 19 de septiembre, y la oración mensual ante la Virgen cada 19 de mes.

Una advocación para la reconciliación

Desde la asociación recién erigida recuerdan que el mensaje de reconciliación de La Saleta encuentra plena vigencia en nuestros días, especialmente en el contexto del Jubileo Extraordinario de la Misericordia que está viviendo la Iglesia. La reconciliación con uno mismo, con la sociedad y con Jesús, fundamenta el mensaje que San Juan Pablo II definió como de esperanza: “La Saleta es un mensaje de esperanza, puesto que nuestra esperanza se apoya en la intercesión de la Madre de los hombres”.

La espiritualidad de La Saleta, que ha inspirado la creación de una congregación de misioneros, otra de religiosas y múltiples asociaciones y cofradías, se centra de manera especial en aquellos que sufren o son despreciados por la sociedad. “La carne de Cristo se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga… para que nosotros los reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado”, ha escrito el papa Francisco en la bula con la que convocó el Jubileo actual. La asociación zamorana dirige su mirada de manera especial a aquellos jóvenes que por diversas razones (de índole familiar, económico, social…) necesitan reencontrar su camino.

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