Martín Ramos, dispuesto a volver al K-2

El montañero zamorano ha dado a conocer hoy en la Ciudad Deportiva los detalles de su última expedición al Karakorum

El montañero zamorano Martín Ramos ha dado a conocer hoy en la Ciudad Deportiva los detalles de su última expedición al Karakorum, más conocido como K-2, acompañado por Manuel Alesander, concejal de deportes, Feliciano Ferrero, de Caja Rural y Santiago Cordero, de El Viso.

Martín Ramos ha empezado agradeciendo la colaboración prestada a sus patrocinadores, Ayuntamiento de Zamora, Caja Rural, El Viso, Autorecicla, y Óptica Mira, para después contar los detalles de su expedición junto con su compañero Jorge Egocheaga.

Ambos son experimentados montañeros que suman a sus espaldas 23 ochomiles, 14 Jorge Egocheaga y 9 Martín Ramos. Pese a esta experiencia acumulada esta vez no han podido culminar la cumbre del K-2 debido a una serie de circunstancias. Tal y como ha manifestado el montañero zamorano la gota que colmó el vaso fue una infección intestinal a mitad de expedición que afectó a ambos, especialmente a Jorge, quién finalmente tomó la decisión de abandonar la expedición. Ante esta situación, Martín apoyó la decisión de su compañero y comenzaron el descenso. Además de la enfermedad que finalmente colmó las fuerzas de los montañeros, hubo otra serie de circunstancias que tampoco acompañaron como el calor excesivo e inusual en la montaña que hacía que la nieve no estuviera en buenas condiciones. De hecho de las expediciones que quedaron allí, ninguna ha conseguido su objetivo, y en este año 2016 nadie ha conseguido hacer cumbre en el Karakorum.

Tal y como ha relatado Martín Ramos fue una decisión muy difícil de tomar, en la que “estas cerca de conseguir un objetivo pero ves que las condiciones y las fuerzas no te acompañan. En ese momento la cabeza te da muchas vueltas, te planteas si seguir solo, si esperar, etc. En un lugar con unas condiciones tan extremas, con circunstancias adversas, cuando las fuerzas te flaquean y con dudas, la decisión final fue la de abandonar la expedición”.

A pesar de este fracaso entre comillas como él mismo lo ha calificado, el montañero zamorano se encuentra animado y esperanzado con poder volver en años posteriores a tener la posibilidad de ascender esta montaña y otros ochomiles, pese a todas las dificultades que supone una aventura de este tipo, tanto económicas, familiares, etc.

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