Más de cincuenta iglesias asaltadas en la provincia

Los párrocos y los vecinos se sienten desprotegidos ante esta situación

Iglesia de Torres del Carrizal, una de las parroquias afectadas pro la oleada de robos en la provincia

Más de cincuenta iglesias, en concreto cincuenta y una, han sido asaltadas en los dos últimos meses en la provincia de Zamora. Robos en las iglesias, la última adquisición de los ladrones en las localidades de la provincia, desde que abrieron la veda a principios de marzo.

Desde el mes de marzo, una oleada de robos se ha adueñado de las localidades de la provincia, ya que la pregunta más habitual entre los vecinos la despertarse es la de, ¿a qué iglesia le ha tocado hoy?. Y es que ya son mas de medio centenar las iglesias de diferentes puntos de la comarca que se han visto afectadas por los hurtos.

Algunas de las localidades afectadas por esta oleada de robos se encuentran en las comarcas de Aliste y Alba, Sanabria, La Carballeda, Los Valles, Almendra, Almaraz y Torres del Carrizal. Normalmente, los ladrones no se llevan objetos de gran valor económico, de hecho, en la mayoría de los casos solo se llevan la recaudación del cepillo. Aunque en los últimos casos sus botines están cambiando y se están adueñando de las joyas de las Vírgenes como en los casos de Villalcampo, donde robaron tres anillos y dos pendientes de La Encarnación, dos collares a la Virgen de Cerezal de los Abajos, un rosario en Bermillo e incluso la corona de Oro de la Virgen del rosario en Gallegos del Río. Pero sin duda, lo más llamativo fue el robo de la campaña de la iglesia en la localidad de Carracedo, un pequeño pueblo de Benavente. Más de 200 kilos de peso con los que consiguieron huir del pueblo.

Sin embargo, aunque los robos no sean de gran cantidad económica, si son de gran importancia los daños que los autores de estos hurtos causan durante los asaltos, rompiendo cerraduras, puertas y verjas, pero, ya no solo es el destrozo o daño material que los ladrones consiguen con sus fechorías sino la sensación de inseguridad que se puede palpar entre los vecinos de las localidades afectadas.

Con esta continua oleada de robos y sin conocimiento de quien pueden ser los autores, los indicios hacen sospechar que pueden ser bandas organizadas, pero hasta el momento es todo desconocimiento lo que se cierne sobre el asunto. Aun así y muy preocupados, los párrocos de la provincia y los propios vecinos consideran que es necesaria una solución para terminar con estas fechorías, ya que los autores de estos robos no son vistos ni escuchados por nadie. Además, demandan más Guardia Civil y vigilancia, ya que tienen “miedo” de que se “corra la voz” a otras bandas y se aprovechen de la situación.

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