Castro: “No nos queda más opción que convivir con el lobo”

El delegado territorial hace balance con las OPAS de la temporada cinegética, con un repunte de los ataques del lobo

Alberto Castro se reúne con Asaja, UPA y Coag

El delegado territorial de la Junta, Alberto Castro, ha mantenido esta mañana una reunión con los representantes de las organizaciones agrarias Asaja, UPA y COAG, para hacer balance de la temporada cinegética y de los daños producidos por la fauna en las explotaciones de la provincia.

Según los datos ofrecidos por el delegado, en lo que va de año se han registrado 53 ataques de lobos a explotaciones ganaderas, que han generado 164 bajas, 146 de ellas de ovino y el resto de bovino, frente a 124 ataques registrados durante todo 2015, con 609 bajas. Datos que constatan un “repunte” de los ataques motivado por la dificultad creciente que encuentran las manadas de los cánidos para matar animales salvajes, lo que les conduce a los rebaños de ganado estabulado.

La mayor parte de los ataques y se dan en Aliste, y han aumentado “ligeramente” en Sanabria y la Carballeda. En el resto del territorio, incluido al sur del Duero, los ataques son puntuales, aunque provocan mayor daño. En campo abierto, donde se producen la mayoría de los ataques, los destrozos son menores que en zonas cercadas, donde el lobo ve la oportunidad de alcanzar varios animales.

A pesar de los datos de repunte, Castro no duda en afirmar que la Junta está cumpliendo con las cotas de control de densidad de población. De hecho, se han abatido 25 ejemplares, especialmente al norte del Duero, donde es especie cinegética. Asimismo, los cotos son los responsables, mediante su seguro, de cubrir los daños ocasionados a las cabañas ganaderas. Al sur, donde es especie protegida por la UE, “no nos queda más opción que convivir con el lobo”, ha reconocido el delegado territorial quien, no obstante, apunta que se está trabajando para que el seguro contratado por la administración regional por importe de 1,1 millones de euros responda en el plazo máximo de 15 días después de los daños ocasionados, no solo para el lobo, sino también para el oso pardo, la avutarda y otras especies cinegéticas.

En la actualidad hay censadas 45 manadas, integradas por 360 ejemplares de lobo, un censo “estabilizado”, según asegura Castro.

 

 

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