Homenaje a Luis de Trelles, creador de la Adoración Nocturna

Adoradores de toda España recordaron a Trelles

Ofrenda de los adoradores de toda España a Luis de Trelles

Se cumplen 125 años desde que Luis de Trelles, creador de la Adoración Nocturna de España, falleciese en la capital zamorana. Por ello, centenares de personas de toda España integrantes de la Federación que se denomina con el nombre del propio Trelles, presenciaron en la tarde de ayer un emotivo homenaje a su figura y así, participar en la vigilia nacional celebrada en la Catedral, donde reposan sus restos.

Integrantes de la organización de Luis de Telles, de todas las partes de España, homenajearon ayer al difunto en la Santa Iglesia Catedral con la procesión de banderas, que dio comienzo en el claustro para llegar ante los restos del fundador “venerable”, desde que lo autorizó el Papa Francisco, y realizarle una ofrenda por su labor. Una ofrenda que realizó en sus propias manos la presidenta de la Adoración Nocturna de las Palmas, Rafaela Guillén. Tras ella, tuvo lugar la vigila presidida por el obispo, D. Gregorio Martínez Sacristán.

Según explican desde la Fundación Luis de Trelles, organizadora del evento, celebran los “ciento veinticinco años transcurridos desde la muerte de don Luis de Trelles en la ciudad de Zamora”. Hoy, “después de desempolvar los archivos y bibliotecas, podemos afirmar que Luis de Trelles ha sido uno de los hombres más ilustres del siglo XIX”. Y por ello, destacan algunas de sus facetas en la vida pública: “defensor de los Derechos Humanos, jurisconsulto en el campo del Derecho, sus intervenciones parlamentarias, su gran obra de caridad en los canjes de prisioneros…”.

Por ello, añaden, “este acto que hemos celebrado es el más singular de todas nuestras celebraciones: el 125º aniversario de la traslación al paraíso del venerable Luis de Trelles. Desde la perspectiva de la fe, allí le tenemos como mediador, intercesor, para pedir por todos nosotros. Para los que no lo ven desde tal perspectiva, lo encontrarán siempre en sus grandes facetas: inteligencia, bondad, trabajo y honestidad”, concluían.

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