El Elefante de Oro en ’21 días en un prostíbulo’

El programa ha grabado las largas noches en el club de alterne zamorano

Un momento del programa '21 días en un prostíbulo'

El programa de Cuatro, ’21 días’ ha comenzado su séptima temporada con ’21 días en un prostíbulo’, en concreto en el conocido Elefante de Oro de Coreses. La nueva reportera, Meritxell Martorell ha iniciado la temporada abordando el tema de la prostitución, un espacio que mueve mucho dinero.

Tres semanas de intensa convivencia en las instalaciones del prostíbulo Elefante de Oro para conocer de primera mano este mundo, el mundo de la prostitución. Un mundo que ingresa millones de euros al año y al que muchas mujeres recurren como vía de necesidad para conseguir dinero.

La nueva reportera, Meritxell Martorell, se ha estrenado en el programa con un reto difícil de afrontar, conocer de primera mano las largas jornadas que se viven en los clubes de alterne. Días que como ella misma afirma fueron días muy duros e inaguantables, difíciles de soportar, “por lo que no me quiero ni imaginar estas chicas”.

La reportera que en todo momento mantuvo las distancias con los clientes, se vio involucrada en un cierto momento en el negocio como “capricho” de un cliente que solicitó sus servicios y al conocer que ella no trabajaba solo solicitó un masaje, que la reportera le realizó, pero que aun así, le hizo sentirse incómoda. Con el paso de los días, la reportera no se explicaba un trabajo así, “un oficio nómada”, que esconde trabajos inventados y chicas que maquillan la situación para llevarlo mejor. “Al principio pensaba que las chicas hacían esto porque les gustaba, pero después, en el día a día, me he dado cuenta de que lo detestan y que intentan maquillarlo, como se maquillan ellas para empezar la noche”, aseguraba la reportera.

Momentos de dureza, de desesperación que muestran lo difícil que es venderse por 50-60 euros y verse obligado a hacer esto. “Para ser prostituta tienes que cambiar el chip, una vez que pagan eres suya”.

Para finalizar, la reportera expuso su respeto hacia todas las mujeres que se dedican a la prostitución, pero expuso que ella no se vendería. “No entiendo eso de entrar en un club, mirar el género que hay y escoger como si fuese una tienda”, concluía la Martorell.

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