Condena de 15 años para el ganadero de Santa Cristina que mató a un hombre y lo tiró al pozo

El ganadero tuvo que abonar una indemnización de 100.000 euros a la familia del fallecido

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, con sede en Burgos, ha ratificado la condena de 15 años de cárcel impuesta a J.C.B.R, un ganadero acusado del asesinato de un ciudadano búlgaro en febrero de 2014 en la localidad de Santa Cristina de la Polvorosa cuyo cadáver tiró a un pozo y posteriormente quemó, según informaron a Europa Press fuentes del TSJCyL.

En la sentencia, el Alto Tribunal castellanoleonés confirma el fallo dictado el 3 de diciembre de 2015 por la Audiencia de Zamora y que, tras el juicio con jurado, condenó al ganadero, amén de la referida pena privativa de libertad, al abono de una indemnización de 100.000 euros a la familia del fallecido.

Del mismo modo, en aquel fallo se condenaba a S.K.A, exmujer del finado y actual pareja sentimental de J.C.B.R, a dos años y seis meses de prisión por un delito de encubrimiento, mientras que se la absolvía de un delito de asesinato. La sentencia recaída sobre ella ha quedado igualmente ratificada en todos sus términos.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 17 de febrero de 2014 cuando, según la versión del acusado, acudió a su nave ganadera y en el camino se encontró con el ciudadano búlgaro que “llevaba a su mujer agarrada del pelo” y portaba “un cuchillo en la otra mano”, según su declaración en el juicio con jurado popular.

J.C.B.R. indicó en su declaración que bajó del vehículo y llamó la atención del varón que soltó a la mujer, que huyó a su casa totalmente desnuda, y se acercó con actitud amenazante al ganadero que cogió una barra de hierro que se encontraba en el suelo y le golpeó “una sola vez” aunque “quería darle en la mano y no en la cabeza”.

A partir de ahí, y “atenazado por el miedo”, el acusado explicó que trató de auxiliar a la víctima pero al comprobar que estaba muerto le maniató y le trasladó en su furgoneta a un pozo de su propiedad donde lo tiró con peso para evitar su reflotamiento, para meses después echarle cal encima con el fin de evitar que oliera, siempre según su versión.

Tiempo después extrajo el cadáver del pozo y lo quemó, un hecho que alertó a la Guardia Civil que terminó por detenerle, al igual que la mujer del finado, S. K, con la que el ganadero mantiene una relación sentimental, por un presunto delito de encubrimiento por el que ha sido condenada.

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