La Marcha de Thalberg y el Cinco de Copas tiñen de riguroso luto la capital

El Merlú, el baile del Cinco de Copas, la Marcha de Thalberg y las reverencias, momentos más especiales de esta procesión

Miles de cruces de madera negra se alzan al cielo a la salida de la Virgen de la Soledad. Fotos y vídeo: Enrique Conde
Miles de cruces de madera negra se alzan al cielo a la salida de la Virgen de la Soledad. Fotos y vídeo: Enrique Conde

El Merlú recorría de madrugada las calles de Zamora convocando a los hermanos, al sonido de la corneta y el tambor. Eran las 4.30 horas de la madrugada y miles de cofrades se reunían ya en San Juan de Puerta Nueva esperando la salida del emblemático Cinco de Copas, bailando al son de la Marcha de Thalberg, y de la Virgen de la Soledad. No puede haber más gente, la Plaza Mayor y los alrededores de San Juan estaban repletos de ciudadanos esperando con paciencia este especial momento.

La periodista Paloma Gómez Borrero no ha querido perderse la salida del Cinco de Copas
La periodista Paloma Gómez Borrero no ha querido perderse la salida del Cinco de Copas
El color negro abundaba en la madrugada, La Cofradía de Jesús Nazareno (Vulgo Congregación) ya estaba preparada. Más de cinco mil cofrades elevaban sus cruces para recibir a la Madre de los Zamoranos, la Virgen de la Soledad, vestida con manto bordado de terciopelo negro y oro y lágrimas en su rostro.
El reloj da las cinco de la mañana, ha llegado el momento. Los alrededores de la Plaza Mayor están repletos de zamoranos “madrugadores” que no han querido perderse esta cita. La Cofradía de Jesús Nazareno comenzaba a dar sus primeros pasos con los once pasos que conforman esta procesión. Jesús Camino del Calvario, La Caída, Redención, Las Tres Marías, Jesús Nazareno, La Verónica, La Desnudez, La Crucifixión, La Elevación de la Cruz, La Agonía y la Virgen de la Soledad relatan la Pasión y Muerte de Jesús.
Otro de los momentos de gran expectación, es ya en la mañana, en Las Tres Cruces, lugar donde se produce el momento en el que todos los pasos le hacen la reverencia a la Virgen de la Soledad. Allí también, los cofrades y cargadores hicieron una parada para reponer fuerzas y entrar en calor con la gastronomía típica de la semana de Pasión.
Para finalizar, la Virgen de la Soledad se queda en la iglesia de San Juan a ritmo del himno nacional como despedida. Mientras, el resto de pasos siguen su camino hasta las puertas del Museo de Semana Santa, donde los cargadores, haciendo su último esfuerzo, entregan su alma en el baile final de los pasos junto antes de entrar en el Museo, entre aplausos y sollozos de los asistentes más fervorosos.
Fotografías y vídeo: Enrique Conde

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