Zamora guarda silencio ante el Cristo de las Injurias

El silencio sobrecogedor, austero y el recogimiento religioso recorren las calles de la capital

El Miércoles Santo sin duda, está marcado por uno de los momentos más emotivos y sentidos por los zamoranos, la Procesión del Silencio. Un absoluto y riguroso silencio que recorre las calles desde su inicio. Más de 2.500 Hermanos, que forman la Real Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias, se sumaban esta tarde al silencio absoluto, al profundo recogimiento de las calles que siguen y acompañan al Cristo de Las Injurias. En su inicio, antes de emprender su recorrido, en la Plaza de la Santa Iglesia Catedral tuvo lugar el Acto del Juramento de Silencio.

Arrodillados ante el Cristo de las Injurias, los Hermanos juraban guardar silencio durante todo el recorrido. Un momento especial y muy bonito para todos los zamoranos que se aglomeraban en la Plaza de la Catedral para disfrutar de unos de los momentos más impresionantes de la Pasión zamorana. Una estampa roja y blanca debido a las ropas que visten los cofrades que ocupaba todo el suelo de la Catedral.

En el desfile participan dos grandes pebeteros portados a hombros por hermanos, consumiendo incienso durante el desfile. El más antiguo, está coronado por la cúpula de la Catedral y el otro, por la torre del Salvador. Tres hermanos a caballo, con las banderas y tres palafreneros, abrían el desfile. Cuatro heraldos, dos al comienzo y dos hacia la mitad de la procesión, hacían sonar sus clarines anunciando el silencio que marca esta procesión.

El silencio… Un silencio solo interrumpido por el trotar de los caballos acompañado del olor de las velas que portan los Hermanos. Un aroma que llena las calles y anuncia el silencio y dolor del Cristo de las Injurias. Un momento muy esperado por los zamoranos, que esta tarde por fin ha llegado.

 

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