La Pasión de Cristo escrita en terciopelo morado

Más de 2.000 cofrades de terciopelo morado acompañan la Pasión

Las aceras abarrotadas, una tarde soleada y la primera de las tres grandes procesiones. Esas procesiones que narran la Pasión a través de sus pasos, once en concreto. ‘La Santa Cruz’, ‘El lavatorio de los pies’, ‘La Santa Cena’, ‘La Oración del Huerto’, ‘El Prendimiento de Jesús’, ‘La Flagelación’, ‘La coronación de espinas’, ‘La sentencia’, ‘Ecce Home’, ‘Jesús Nazareno’ y ‘Virgen Dolorosa’ que pondrán en escena la Pasión de Cristo en un desfile que partirá del Museo de Semana Santa.

Más de dos mil cofrades abarrotaban las calles de la zona histórica de la capital para acompañar la recreación a través de los once pasos de la Pasión de Cristo. A las cinco menos cuarto, la Cofradía de la Santa Vera Cruz comenzaba su andadura por las calles de la ciudad para llegar a la Catedral. Nazarenos que por primera vez pisan las calles, nazarenos que llevan toda una vida recorriendo las calles con la Vera Cruz, en definitiva, nazarenos que acompañan con amor y pasión esta procesión.

Las buenas temperaturas hicieron que los zamoranos se echaran a las calles para deleitarse de las grandes obras que engloba esta Cofradía. Tallas emblemáticas, arropadas por lo cofrades ataviados con la túnica de la cofradía, de terciopelo morado ceñida con cíngulo amarillo, y portando en la mano una vara rematada con una cruz.

El sonido de las esquilas del Barandales abría camino, las marchas fúnebres de las bandas le acompañaban, llegaban los días cúlmenes de la Semana Santa. Tras la primera parte del recorrido, penitentes y familiares hicieron una parada de veinte minutos en los jardines de la Catedral para reponer fuerzas con las tradicionales meriendas de Jueves Santo y Viernes Santo. Ya de vuelta, y con la caída del atardecer, Zamora quedaba entre dos luces, iba apareciendo la noche más larga del año para los zamoranos, a lo lejos se escuchaban los ecos del Miserere.

Los faroles del Nazareno de la Vera Cruz se encendían para entrar en el Museo, acompañados por La Dolorosa, esa madre que solo tiene dolor en su rostro y que no encuentra consuelo ante lo que le está ocurriendo a su hijo. Y los Hermanos, los Hermanos de terciopelo morado cumplen con su cometido otro año más con el calor de toda una ciudad que se vuelca con ellos.

 

Galería de imágenes de Enrique Conde

 

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