El sonido de las matracas y el bombardino acompañan a ‘Las Capas Pardas’

'Las Capas Pardas' una de las procesiones más austeras y representativas de la Pasión zamorana

Medianoche del Miércoles Santo, la oscuridad de la noche y el sonido de las matracas. El cortejo rural sube desde el barrio de Olivares junto al Duero hasta la Catedral. Más de un centenar de cofrades ataviados a la manera de Aliste, con la tradicional capa de chiva o “de honras”, acompañan al Cristo del Amparo por las calles, que lleva por único complemento un manojo de cardos a sus pies.

La Hermandad de Penitencia transita por las oscuras calles del casco antiguo de la ciudad. Los hermanos de la cofradía del Santísimo Cristo del Amparo alumbran el paso armados con una tímida y tenebrosa luz de los faroles cuadrados de hierro con cirio que porta cada Hermano.

El toque de campana anuncia la salida de este desfile, un aviso para que a su paso se haga el silencio en las calles de la capital, y con la única iluminación de los faroles y la luna se crea un ambiente lúgubre y sobrecogedor en una bonita noche.

Al finalizar el recorrido, llega uno de los momentos más especiales de esta noche. Los cofrades entonan el Miserere popular de la tierra de Aliste, comarca a la que está dedicada esta procesión. Una procesión de las más austeras y representativas de la Semana Santa de Zamora con el sonido del bombardino.

 

Galeria de fotos de Enrique Conde

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