Luis Jaramillo reza por la paz y el fin del terrorismo en el Juramento del Silencio

El periodista protagoniza un momento histórico de la Semana Santa de Zamora

Luis Jaramillo, durante la ofrenda del silencio. Foto: EFE/Mariam Montesinos

El periodista Luis Jaramillo ha protagonizado esta tarde un momento histórico en la Semana Santa de Zamora, al ser el primer no alcalde en más de 70 años en hacer el Juramento del Silencio ante el Cristo de las Injurias.

El juramento de Jaramillo no ha defraudado, en un discurso cargado de emoción y devoción que ha apelado al sentimiento más profundo de la creencia religiosa intrínseca a la Semana Santa zamorana. Con una trayectoria de más de 50 años en las filas de la Hermandad, Luis Jaramillo ha explorado, ante el Señor, los significados contrapuestos, e inequívocamente conectados de Palabra y Silencio. Palabra que “en este rincón de España tu palabra sigue viva”, con la que ha dicho es posible conseguir una sociedad mejor, “porque creemos en el alma de las personas, en la bondad de sus corazones, en el empuje de estar unidos y en la voluntad de ser hermanos”.

El veterano periodista ha tenido un recuerdo muy especial para las víctimas del terrorismo, un asunto de triste actualidad que ha atravesado, como una daga, el sosiego de los días de Pasión. “Que llegue Señor, el final del terrorismo, esa barbarie irracional que ayer volvió atemorizar a nuestra sociedad y a sembrar de dolor la vida de muchas familias por las que hoy rezamos junto a ti”, ha sido su plegaria, por lo que ha subrayado que hoy más que nunca es necesario rezar para pedir por la paz, “por no encogernos de hombros ante los martirios de nuestro siglo y porque ideas y creencias se unan y dejen de ser motivo de enfrentamiento”.

Su anhelo de una sociedad mejor, más solidaria y más justa ha quedado patente en sus palabras, en las que también ha habido especial mención al Año de la Misericordia que ahora celebramos y al “cofrade de la acera”, en relación al papel fundamental que juega la sociedad al completo en el auge de la Semana Santa de Zamora.

A continuación, les ofrecemos íntegramente el Juramento del Silencio, lleno de poesía y emoción:

No son tiempos fáciles, Señor…
Pesimismo, individualismo, indiferencia,…, se extienden en nuestra sociedad como una epidemia. No podemos admitir que hemos perdido los valores que tú, Señor, nos infundiste, que son nuestra esencia como personas y que han hecho posible que, de tu mano, movamos el mundo. La grandeza del ser humano radica en el soplo de vida que nace de ti y que tiene en tu palabra y en tu ejemplo el referente a seguir.

Santísimo Cristo de las Injurias. Esta noche en Zamora se hace el Silencio. Los hermanos de tu Cofradía volvemos a este escenario único cada Miércoles Santo desde hace más de 90 años y te ofrecemos nuestro silencio. Un silencio testimonial, heredado de nuestros mayores, que nos educaron y nos enseñaron a conocer, amar y vivir el sentido de la Semana Santa. Estoy seguro de que hoy, ellos… procesionan contigo en el cielo.

Zamora vive su Semana Santa en silencio. No es un silencio cobarde, ni de agachar la cabeza, ni de actitud esquiva ante los problemas. Hoy Zamora reza porque tu ejemplo ha llenado las almas de quienes admiramos tu vida, tu obra y tu sufrimiento, y cómo fuiste capaz de caer hasta tres veces y levantarte para poder ofrecer a la humanidad la mayor historia de amor: dar la vida por todos.

Tu ejemplo, Señor, no cayó en vacío. Generaciones lo han demostrado y hoy, XXI siglos más tarde, muchos siguen dando la vida por su Fe. Hombres y mujeres que ofrecen su tarea y su esfuerzo por un mundo mejor, el que nos enseñaste con tu palabra y que tantas veces nos cuesta reconocer.

Esta procesión, tu procesión Señor, es una prueba de que en este rincón de España tu palabra sigue viva y por eso te acompañamos, para pedirte que nos ayudes y nos bendigas, y para poder ver en tu imagen la representación de la humanidad, de la humildad y del sufrimiento. Maravillosa lección de lo que podemos hacer por nuestros semejantes.

Zamora ya está preparada para acoger tu paso en las calles. Los cofrades de la acera, que también son procesión en esta noche, sentirán emoción al ver pasar tu imagen, tu grandiosa escultura y percibirán sobre todo, el mensaje de amor que es tu rostro, tu mirada misericordiosa, y tus brazos abiertos que nos acogen a todos. Hoy, en Zamora, rezamos en silencio, reconociendo que el valor de tu palabra es infinito y que a través de ella todo se puede lograr.

Palabra y Silencio.
Palabra y silencio, Señor, se unen hoy en Zamora. A través de la palabra nos formamos, nos informamos, nos comunicamos con los demás y nos mostramos como somos. Palabra, Señor, para decirte que podemos tener una sociedad mejor porque creemos en el alma de las personas, en la bondad de sus corazones, en el empuje de estar unidos y en la voluntad de ser hermanos.

Palabras para la reconciliación, para que el diálogo derribe los muros del odio y de la ira y se abran caminos de paz y de entendimiento. Palabras para rogarte que transitar por la vida no sean las vergonzantes hileras de refugiados sin asilo, sin rumbo y sin esperanza. Palabras, para pedirte un futuro en el que nuestros hijos sean parte activa de una sociedad de oportunidades, una sociedad que les necesita para ser mejor.

Palabras, en fin, para clamar alto y rogarte, con toda nuestra fuerza y nuestra Fe, el fin de la pobreza, más solidaridad y un justo reparto de la riqueza. Que veamos el fin de la esclavitud y de la violencia en cualquiera de sus formas. Que tomemos conciencia de que no podemos seguir dañando las maravillas de la naturaleza que tú creaste y que hoy, por codicia y egoísmo, ponemos en grave peligro. Ayúdanos, Señor, a dejar un mundo más limpio, mejor, y mas humano. Que llegue Señor, el final del terrorismo, esa barbarie irracional que ayer volvió atemorizar a nuestra sociedad y a sembrar de dolor la vida de muchas familias por las que hoy rezamos junto a ti, y les enviamos nuestras más sentidas condolencias. Palabra y Silencio.

Silencio, Señor, para la meditación, para escuchar nuestro corazón y su razón, para transformar las calles en un inmenso templo en el que cofrades y espectadores nos unimos a ti para acallar el ruido y la convulsión que nos rodea.

Silencio, Señor, para la reflexión y para pensar en lo que podemos hacer cada uno de nosotros y todos juntos.

Silencio de nuestra Zamora que estos días se vuelca en su Semana Santa y se muestra al mundo con fuerza e ilusión, con una mentalidad hospitalaria y abierta que desgraciadamente no siempre somos capaces de mantener.

Con nuestra Palabra y nuestro Silencio estamos aquí, ante Ti, para rezar, para hablar contigo. Con sinceridad y humildad. Desde lo más profundo del corazón venimos a pedirte ayuda y a reconocer que no siempre tenemos razón y que te necesitamos, como necesitamos a quienes nos rodean para afrontar el reto de la vida.

Rezar, Señor, es también rebelarnos contra situaciones incomprensibles e injustas ante las que guardamos silencio con la excusa de que nada podemos hacer. Tú nos enseñaste que jamás hay que rendirse, que debemos ser constantes y luchar, que cada uno de nosotros es un tesoro en el mundo y que podemos hacer mucho por los demás. Por eso, Señor, Rezar es hoy más que nunca pedir por la paz, por no encogernos de hombros ante los martirios de nuestro siglo y porque ideas y creencias se unan y dejen de ser motivo de enfrentamiento.

Rezar, en definitiva, es ser honestos con nosotros mismos y con los demás, reconocer que en ti está la esperanza y junto a ti nos espera la Resurrección.

Cristo de las Injurias, en esta Plaza de la Catedral, los zamoranos y los que hasta nosotros han venido, nos abrazamos a tu cruz, nos unimos al Papa Francisco y nos acogemos al año jubilar de la misericordia, año del perdón, de la reconciliación y de la comunión entre las religiones y todos juntos miramos al cielo. La brillante luz de la luna de primavera, es la mejor alegoría a la luz de tu Camino, el que nos has enseñado y no debemos perder. Aquí estamos tus hijos, Señor.

Nos corresponde ahora callar y rezar. Por eso vamos a jurar silencio, un juramento que será oración comunitaria, sincera y sentida. Una plegaria, Señor, que cada Miércoles Santo te hacemos en Zamora, con la que imploramos tu protección y poder alcanzar lo que te pedimos.

Cristo de las Injurias, protege a tu ciudad, a tu Real Hermandad y ruega por nosotros.

Luis Jaramillo Guerreira
Semana Santa 2016

 

Video Enrique Conde

No hay comentarios

Dejar respuesta