El Cristo del Espíritu Santo descansa en la Catedral por la lluvia

El coro de la Hermandad interpretó el 'Christus Factus Ets'

Más de mil cofrades, hombres y mujeres, se disponían a salir a las calles con hábito monacal para cumplir la penitencia de la noche de Viernes, acompañando a la imagen del Crucificado desde la iglesia del Espíritu Santo hasta la Catedral. Olor a incienso y una lúgubre noche forman el Viernes de Dolores, que a pesar del riesgo de suspender el desfile por la intermitente lluvia, al final dejó salir al Cristo del Espíritu Santo del templo.

Carácter penitencial y austero unido al olor a incienso se evaporaba por las calles de la ciudad esta noche santa de Viernes de Dolores. La Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo emprendía su camino, a las diez y media, para acompañar al Cristo del siglo XV, hasta la Catedral. Comenzaba así, el inicio procesional de los días consiguientes de Pasión en Zamora.

Miles de cofrades vestidos con hábito monacal, precedían el paso de la imagen por las calles que conducen hasta el templo mayor. Todo ello bajo un camino silencioso, tan solo escuchándose el ruido de las carracas, un sonido rasgante, perpetable y prolongado que se perdía en el eco de las calles por las que el Santísimo Cristo era iluminado hacia la Santa Catedral con faroles de forja, con velas encendidas.

A mitad de su recorrido, el Crucificado era esperado por miles de zamoranos para entonar el momento más emblemático de la noche. En el atrio tuvo lugar el acto-oración con la lectura de la Pasión y la intervención del coro de la Hermandad, que interpretó el “Christus Factus Ets”, obra de Miguel Manzano compuesta específicamente para este momento. Un momento para la emoción de los zamoranos, que al finalizar indicaba el camino de vuelta, que por la lluvia no ha podido realizarse.

Video: Enrique Conde

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