Strieder: “Este ayuntamiento se ha tomado muy en serio la Semana Santa”

Tras la polémica por la negativa del alcalde a participar en actos religiosos, el nuevo equipo de gobierno se emplea a fondo en preparar la Semana Santa

El concejal Christoph Strieder, en la reciente edición de Intur

Si el mandato del nuevo equipo de gobierno comenzaba con la polémica por la negativa del alcalde, Francisco Guarido, a participar en actos religiosos como la Semana Santa de Zamora -incluido el juramento del Silencio, que durante décadas han protagonizado los sucesivos regidores de la ciudad-, la próxima celebración de la Pasión zamorana deja patente el empeño que el gobierno formado por IU y PSOE están poniendo en que la celebración no se vea resentida por polémicas de tipo ideológico y religioso, creencias personales aparte. “Este ayuntamiento se ha tomado muy en serio la Semana Santa”, confesaba hoy mismo el concejal de Turismo, Christoph Strieder, consciente de que es el mayor activo y atractivo turístico con que cuenta la ciudad. Un esfuerzo que la propia Junta Pro Semana Santa ha agradecido, como algunas mejoras introducidas este año, tal es el caso del vallado en colores neutros para el día y la noche, con el fin de que el estridente amarillo de este tipo de señalización con interfiera con la estética procesional, tan austera y contenida de la Semana Santa de Zamora.

Y es que la preparación de la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, requiere una importante labor de coordinación y preparación. No en vano, responsables de otras ciudades vecinas se fijan en el cuidado y pulcritud que en Zamora llega hasta el extremo de tapar las señales de tráfico con paños blancos y negros, apagar los semáforos y las farolas al paso de las procesiones, detalles que encumbran cada año, a la Semana Santa de Zamora, a un nivel superior. No solo el interés de las tallas, la historia de las cofradías y hermandades hacen la Semana Santa de Zamora única: es la propia sociedad zamorana la que, con su devoción y recogimiento, envuelven el hecho religioso en un halo de fervor, respeto y silencio que cautiva a quienes nos visitan.

El arreglo y adecentamiento de calles y jardines, la limpieza inmediata con operarios y máquinas barredoras nada más pasar cada procesión, incluso el perfumado de las calles cada mañana, antes de las largas jornadas de desfiles, la instalación de WC portátiles, que no es tema baladí, y el despliegue sanitario, policial y de voluntarios de Protección Civil facilitan la creciente fama internacional de la Semana Santa de Zamora, cuyos ecos llegan este año hasta la lejana Filipinas.

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