Ricardo Flecha ultima una talla para Las Edades del Hombre y un paso para Medina del Campo

El escultor zamorano, que también está haciendo una talla para Las Edades del Hombre, reclama la apertura de una Escuela de Imaginería para Castilla y León

El imaginero Ricardo Flecha, que ultima estos días el paso del "Cordero de la Redención" para la Semana Santa de Medina del Campo (Valladolid). Foto: EFE/Mariam A. Montesinos

El escultor zamorano Ricardo Flecha, autor de una treintena de pasos y cruces de Semana Santa, ha expresado su preferencia por las tallas alegóricas de la Pasión y reclamado, por otra parte, la apertura en Castilla y León, a semejanza de Andalucía, de una escuela de imaginería.

Flecha, que ultima estos días el paso del “Cordero de la Redención” para la Semana Santa de Medina del Campo (Valladolid) y una talla para la exposición de Las Edades del Hombre de Toro (Zamora), ha declarado en una entrevista con Efe que la imaginería del siglo XXI no puede ser como la del XVI sino que debe “adaptarse a la gente de ahora”.

Ha admitido, no obstante, que siempre que se intenta innovar en esta materia hay polémica porque “pasa como en los toros, que hay gente muy purista que cualquier innovación no la ve bien, se sale de sus esquemas”.

Por ello, ha asumido que “Cordero de la Redención” pueda generar debate, ya que inicialmente le encargaron un Calvario clásico para la Semana Santa de Medina del Campo, declarada de Interés Turístico Internacional, y ha hecho un paso en el que “casi todo es alegoría”.

De hecho, en el grupo escultórico se ve un cordero sobre un ara del que cae la sangre que se junta con la de la Cruz para formar un pequeño río.

 “Me encargaron un Calvario, pero una cruz desnuda quedaba un poco fría y como es una ciudad en la que me permiten hacer lo que vea correcto propuse esta idea”, ha declarado el escultor e imaginero zamorano, que con éste suma cuatro pasos con su firma en Medina del Campo.

Frente a la imaginería del siglo XVI, formada por tallas “muy planas, que transmiten siempre lo mismo” con arreglo a unos cánones de “belleza y perfección”, Flecha ha apostado por una imaginería del siglo XXI que tenga “un punto de transmisión de creencias religiosas”.

En este contexto, trabaja actualmente en la escultura de una mujer yacente junto a la corona de espinas que no pretende reflejar a “Cristo hecho mujer” sino rendir homenaje a los mártires, que en su mayoría fueron mujeres y que también fueron crucificados como Cristo y actualmente lo son en países como Siria.

El autor del “Cristo en brazos de la muerte” también utiliza estos días la gubia y la maza para tallar en madera de castaño a San Julián el Hospitalario, un santo zamorano que ayudó a los peregrinos a cruzar el río Esla donde hoy se ubica la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave.

El imaginero Ricardo Flecha, que ultima estos días una talla para la exposición de Las Edades del Hombre en Toro. Foto: EFE/Mariam A. Montesinos
El imaginero Ricardo Flecha, que ultima estos días una talla para la exposición de Las Edades del Hombre en Toro. Foto: EFE/Mariam A. Montesinos

La talla, encargada para el último capítulo de la exposición de Las Edades del Hombre “Aqva” que se verá a partir de abril en Toro, muestra a San Julián cargando a hombros a un leproso que en realidad era un ángel que le anunció la redención de sus pecados.

Ricardo Flecha, que se considera más un escultor que un imaginero, pese a contar con una trayectoria de más de tres décadas como autor de tallas para la Semana Santa, ha reivindicado una escuela de imaginería en Castilla y León.

Ese centro docente debería tener un planteamiento regional para evitar que de no contar con ninguna escuela se pasara a tener nueve por la rivalidad existente entre las Semanas Santas de la comunidad autónoma.

Esa escuela podría nutrir de imágenes religiosas a celebraciones de la Pasión “modestas, más bien pobres”, que no se pueden permitir pagar tallas de maestros de la imaginería y que así podrían tener “imágenes bastante dignas”.

De esta forma se lograría lo que en Andalucía, que “en todos los pueblos hay un imaginero”, ha concluido.

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