Un zamorano ayuda a dar wifi y ‘bono-ayuda’ a refugiados sirios en Grecia

Alejandro Hernández ha estado un mes en Samos con Cruz Roja internacional

Alejandro Hernández García, el informático voluntario en Samos

Un informático zamorano ha estado un mes en Samos con Cruz Roja internacional, donde ha ayudado a crear una red wifi para uso de los refugiados sirios llegados a la isla griega y una tarjeta a modo de “bono-ayuda” que les permite obtener mantas, productos de higiene y alimentos a lo largo del viaje por Europa.

La labor humanitaria desarrollada durante un mes por el zamorano Alejandro Hernández García junto a otros integrantes del equipo de telecomunicaciones de Cruz Roja española desplazado a Samos ha consistido también en crear una base de datos de la atención sanitaria a los refugiados.

Alejandro Hernández es ingeniero informático y técnico de emergencias sanitarias que lleva diez años de Cruz Roja de Zamora y que hoy ha narrado a los medios de comunicación su experiencia durante el mes que ha permanecido en Grecia para ayudar a los refugiados.

Clara Aladrén, presidenta de Cruz Roja, junto a Alejandro Hernández
Clara Aladrén, presidenta de Cruz Roja, junto a Alejandro Hernández

Su estancia en la isla helena, en la primera experiencia de ayuda internacional que tiene, le ha obligado no sólo a desarrollar labores relacionadas con la informática en las que está especializado sino que en ocasiones también ha tenido que coger escobas, usar estropajos o levantar pequeñas infraestructuras como una tienda de campaña.

Una de sus primeras labores en la isla griega, en la que permaneció también las vacaciones navideñas, fue la de crear una red wifi que permitiera a los refugiados contactar desde sus teléfonos móviles con sus familiares para comunicarles que estaban bien tras su llegada a Europa.

Además, ha distribuido entre los refugiados tarjetas con un código de barras, una de tipo sanitario para que en el tránsito por el resto de países los médicos de Cruz Roja que les atendieran pudieran saber los datos sanitarios de ese refugiado.

La otra tarjeta era una especie de “bono-ayuda” que asigna a cada refugiado un determinado número de mantas, productos de higiene personal, sacos de dormir y alimentos.

De este bono pueden hacer uso tanto en Grecia como a lo largo del viaje por otros países europeos, en las escalas en las que encuentren un puesto de ayuda de Cruz Roja.

Aunque su labor no ha incluido el rescate, que es donde se viven las situaciones más duras, Alejandro Hernández ha indicado que sí que ha podido comprobar la fortaleza de los refugiados, que “a nivel de valores humanos te enseñan mucho”.

En el mes en el que ha permanecido en Grecia, este zamorano y el equipo de españoles del que formaba parte, en el que también había una voluntaria burgalesa, ha facilitado wifi y bonos de ayuda a entre dos mil quinientos y tres mil refugiados.

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