Toro revalida la potencia de su Carnaval tras varios siglos de alboroto y diversión

Cientos de participantes llenan la ciudad de color y buen humor

gionalVivir el Martes de Carnaval en Toro es sinónimo de alegría y diversión. No en vano, la ciudad ostenta para su festividad el título de Fiesta de Interés Turístico Regional, un distintivo bien merecido, no solo por su histórica tradición, sino por el calor con el que los toresanos conservan, y enriquecen, año tras año, estas fiestas tan arraigadas.

Incluso la meteorología ha querido respetar el gran desfile de este Martes de Carnaval, día central de las fiestas, y el cielo plomizo y unas incipientes gotas de agua dieron paso a un sol tímido que bastó para caldear, aún más, un ambiente ya de por sí jubiloso, inmerso en la vorágine de la celebración.

Cientos de personas se echaron a la calle un año más en Toro a uno y otro lado de la calle, unos ataviados con espectaculares y ocurrentes disfraces, y el resto dispuesto a disfrutar de las imaginativas escenas que durante todo el año han preparado con afán centenares de toresanos amantes del antruejo y el disfraz.

Desde la Plaza de San Francisco partieron cerca de las seis de la tarde los grupos participantes, que iniciaron el recorrido habitual, acompasados por la música y los bailes.

El colorido y el ambiente festivo reinaron de nuevo en las históricas calles de Toro, pobladas por personajes históricos, centuriones, mosqueteros, habitantes de la corte francesa, galos, indios y vaqueros, personajes de terror, artesanos, herreros, mariposas, muñecas, dibujos animados, ángeles y demonios y un sinfín de personajes reales y de ficción. No faltó el buen humor e incluso la sátira, como tampoco un tren AVE para unir Madrid con Toro a bordo del cual viajan curiosos personajes.

Así, más de cuatro siglos después de que se tengan constancia de la celebración de este carnaval, el jolgorio y el alboroto han vuelto a las calles de la ciudad para dar continuidad, lustre y proyección al Carnaval de Toro, en este año tan especial, que se verá coronado por las Edades del Hombre.

 

 

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