Las llamadas que comunican falsos secuestros se cobran tres víctimas vallisoletanas

Los delincuentes recurren a efectos sonoros que despierten terror en los interlocutores

La Policía Nacional ha advertido este viernes de una estafa telefónica que busca presionar a las víctimas mediante amenazas para que paguen un supuesto rescate antes de colgar el teléfono y que se ha saldado ya con tres víctimas en Valladolid.

Según ha informado la Policía Nacional en un comunicado recogido por Europa Press, las víctimas reciben llamadas telefónicas en las que les exigen cantidades que oscilan entre 1.000 a 10.000 euros por la liberación de un familiar “imitando su voz e intentado generar una situación de bloqueo y angustia”.

Las mismas fuentes policiales han insistido al advertir de que, en realidad, no se trata de ningún secuestro real “sino de una estafa telefónica que busca presionar a las víctimas mediante amenazas para que paguen un supuesto rescate antes de colgar el teléfono”.
Durante esta semana, se han registrado tres denuncias en la Comisaría de la Policía Nacional de Valladolid con el mismo ‘modus operandi’ según el cual los supuestos secuestradores realizan llamadas con el objetivo de intimidar desde el primer momento a la víctima para que, ante su situación de nerviosismo, les facilite más información sobre el supuesto familiar secuestrado “y hacer incluso más creíble la situación”.

El objetivo es que ante frases como “mamá, estoy secuestrado” o “me quieren matar”, la víctima no pueda colgar para comprobar la veracidad de los hechos y pague el rescate que oscila entre los 1.000 y 10.000 euros.

Según han explicado desde la Policía Nacional, el modus operandi consiste en efectuar llamadas indiscriminadas, preferiblemente a teléfonos fijos, de potenciales víctimas españolas y en el momento en que estas descuelgan les comunican que su hijo/a u otro familiar está secuestrado.

Los investigadores apuntan a que cuando una llamada les produce resultados positivos, los delincuentes continúan telefoneando a los números sucesivos. Para dar más credibilidad a la amenazas, los delincuentes, “con marcado acento sudamericano”, además de identificarse como miembros de bandas criminales, llegan incluso a imitar la voz de los presuntos familiares secuestrados, “imitaciones que duran apenas segundos para evitar que la víctimas, inmersas en un gran nerviosismo por las amenazas recibidas, descubran el engaño”.

“También recurren a efectos sonoros que despierten terror en los interlocutores y les atenace”, han advertido las mismas fuentes policiales que, explican que, de esta forma se conduce a las víctimas a un bloqueo que les impide comprobar la veracidad de la amenaza y la localización de los supuestos rehenes, a no realizar preguntas para las que los secuestradores no tienen respuestas, a no avisar a la Policía y a pagar cuanto antes.

La Policía ha explicado que los autores de este tipo de estafas prolongan la llamada durante bastante tiempo con dos objetivos, evitar que la víctima pueda corroborar la veracidad de la información y conseguir que realice un pago rápido.

Desde hace más de un año la Policía Nacional ha alertado de estas llamadas con difusión periódica de unas pautas de prevención a través de los medios de comunicación y sus canales en redes sociales. Según sus datos, esta labor de prevención había logrado reducir casi a cero el número de llamadas, pero en última semana parece que otras personas relacionadas con la trama continúan con esta modalidad delictiva con fines lucrativos.

Por ello los especialistas en secuestros y extorsiones de la Policía Nacional han insistido en su llamamiento a la ciudadanía para que desconfíe de este tipo de llamadas y contacte de inmediato con la Policía Nacional -a través del 091 o en cualquier comisaría si recibe una de estas comunicaciones desde un número privado o desconocido, “nunca facilitar ningún otro número de teléfono, nombres de familiares o cualquier otra información personal”.

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