Red Íncola, diez años atendiendo a las necesidades de 8.200 inmigrantes

Esta organización da servicio de integración a unas 2.500 personas en Valladolid y pone el foco de atención de manera especial en las segundas generaciones de inmigrantes llegados a la ciudad

Silvia Arribas, Eduardo Menchaca, Juliana Marte y Alberto Ares.

La Red Íncola cumple diez años en este 2016. Un espacio de tiempo en el que ha atendido a 8.200 personas, a las que ha prestado ayudas integradoras de un colectivo inmigrante que actualmente representa menos del 4,5% de total de la población de Valladolid.

Esta es una de las lecturas que se extrae del balance de su actividad desde que naciera oficialmente el 4 mayo de 2006, aunque se venía trabajando de manera separada desde mediados de la década de los 90. Así lo han destacado Eduardo Menchaca, coordinador de Red Íncola; Silvia Arribas, responsable de sensibilización de la ONG; y Alberto Ares, coordinador desde 2008 a 2011, quienes han estado acompañados por Juliana Marte, una migrante dominicana beneficiaria de los apoyos de la Red Íncola.

Como ha destacado Silvia Arribas, el número de personas que atiende esta organización comenzó con unas mil y alcanzó su máximo en 2010 con más de 3.500. Actualmente ese número ha descendido hasta los 2.500 inmigrantes, de los que unos 600 anuales son nuevas atenciones.

Este descenso de las personas que acceden a los servicios de Red Íncola se debe a factores como la “crisis”, el “cambio de legislación” hacia una más taxativa, o las “restricciones de derechos” fundamentales como Educación o Sanidad. A pesar de la “falta de oportunidades” y de este descenso, sigue llegando gente a demandar estas ayudas por motivos como los “prejuicios”, la “falta de acceso a recursos” o la desigualdad de oportunidades.

Arribas también ha destacado que las demandas del colectivo inmigrante han variado con respecto a los inicios. Mientras que en un primer momento se requerían más ayudas de primera necesidad como comidas o alojamiento, en la actualidad el trabajo de apoyo se realiza para programas de formación, juventud o participación en la sociedad.

Como así han variado también los objetivos que se marca Red Íncola. Si en los primeros tres años el principal trabajo era de sensibilización y los tres siguientes referentes a un empleo digno, en la actualidad el foco está puesto en las segundas generaciones como “futuro de la sociedad”.

En cuanto al perfil de personas atendidas, Menchaca ha destacado que en un primer momento eran la mayoría varones, pero que poco a poco las familias consiguieron reagruparse en Valladolid y se logró una atención integral.

Personas como Juliana Marte, mujer dominicana que llegó en 2008 a Valladolid y en 2010 a Red Íncola para dar un “futuro mejor” a sus tres hijos, y que ha puesto de manifiesto la ayuda en todos los aspectos que le ha dado la ONG, pero ha concretado en el apoyo para encontrar un empleo.

Por último, Alberto Ares ha destacado el gran papel de la Red Íncola en “el trabajo intercongregacional, el liderazgo ilusionado, la gestión económica ajustada a los recursos que maneja la ONG, el voluntariado y las relaciones institucionales”.

Esta organización de ayuda al inmigrante cuenta con un presupuesto anual de unos 240.000 euros, el cual llega por financiación propia, por aportaciones de socios o por las ayudas de instituciones públicas y privadas.

Asimismo, Eduardo Menchaca ha destacado la red de voluntarios que tiene Red Íncola, la cual está formada por unas 400 personas en Valladolid. Otro de los aspectos que denota la importancia de esta ONG es su llegada a otras siete provincias como Palencia, Burgos, Segovia, Madrid, A Coruña, Huelva y Melilla.

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