La Fiscalía ve “indicios” claros para condenar a la ‘Charlín’

Debido a un pedido de seis kilos de heroína en Valladolid

La 'Charlín' y su marido durante el juicio.

La Fiscalía de Valladolid considera que existe “prueba indiciaria” más que suficiente para acreditar que la ‘Charlín’ María Yolanda C.M. y su marido Walter V.R, con la colaboración del también gallego Víctor Ramón D.P, cerraron en diciembre de 2013 un pedido de 6 kilos de heroína previamente elaborados en un laboratorio de esta sustancia descubierto en un chalé de la localidad vallisoletana de Fuensaldaña.

Aunque los tres se enfrentaban inicialmente a penas de ocho años de prisión por el referido delito y su pertenencia a grupo criminal, la acusadora pública, en la última sesión del juicio que ha quedado visto para sentencia en la Audiencia de Valladolid, ha acordado rebajar su petición de penas a seis años y diez meses de cárcel para cada uno de ellos, junto con el pago de multas por importe de 1.400.000 euros, frente a la petición absolutoria de sus abogados.

En su informe final, la fiscal del caso, en declaraciones recogidas por Europa Press, entiende probado que el 1 de diciembre de 2013 el viaje que María Yolanda, su marido y los hijos de ambos efectuaron a Valladolid no fue para celebrar una simple comida con el principal ‘cerebro’ del referido laboratorio, Carlos P.H, con motivo de la supuesta amistad entre éste último y la ‘Charlín’, sino para cerrar un acuerdo para la adquisición de la mercancía.

Como principales pruebas incriminatorias, la acusación pública esgrime las escuchas telefónicas practicadas por la policía en las que ese día, en el transcurso de la comida, se escuchó a Carlos P.H. ponerse en contacto con un miembro de la banda, encargado de la manipulación de la droga, para pedirle “otros seis”, casualmente los 6 kilos de heroína que el 4 de diciembre fueron ocupados por los agentes en el interior de la guantera de un coche recién salido del laboratorio y que, supuestamente, se dirigía a Cambados con la mercancía.

Pero además, la fiscal considera a Víctor Ramón D.P. una “persona clave” en la operación, tras recordar que fue quien días antes, concretamente el 28 de noviembre, se desplazó a Valladolid como avanzadilla para conocer el funcionamiento del laboratorio e incluso hacerse con alguna muestra con el fin de entregársela a la ‘Charlín’ y su pareja, y ello a pesar de que el aludido persista en que su viaje fue para interesarse por un coche de segunda mano propiedad de Carlos P.H. que no llegó a adquirir.

Sin embargo, las defensas de los tres procesados no sólo han pedido un fallo absolutorio “ante la inexistencia de prueba de cargo que permita una condena”, como así a esgrimido el letrado de María Yolanda, sino que han impugnado los ‘pinchazos telefónicos’ por no reunir las más mínimas garantías legales.

Y es que para los defensores, la prueba de la Fiscalía vallisoletana se apoya en meros indicios y en unas escuchas que, amén de ilegales, a su entender, no son suficientes para incriminar a sus patrocinados.

Así, el abogado de la ‘Charlín’ ha incidido en que la vinculación de ésta con los 6 kilos de heroína ocupados por la policía tiene únicamente como base el viaje que efectuó a Valladolid tres días antes para participar en una comida con el principal responsable del laboratorio, “con quien mantenía una relación de amistad que nadie puede reprochar”.

El defensor sí ha hecho referencia precisamente a una de esas escuchas telefónicas para demostrar el carácter exclusivamente gastronómico y lúdico de aquella cita.

Secuestro

“Se ha podido oir a Carlos hablar con su pareja para encargarle la compra de unas chuletillas, ya que mi clienta y su marido iban a llevar las zamburiñas”, ha incidido el abogado, quien ha subrayado que ésta no ha sido jamás condenada por delitos relacionados con el narcotráfico aunque sí por delito de secuestro a siete años de cárcel por la Audiencia Nacional, pena que ya cumplió y que “le sirvió de escarmiento”.

De hecho, sostiene que desde 1996 y hasta la fecha no ha vuelto a tener problemas con la Justicia y que desde entonces “tiene una vida ordenada en Vilanova de Aorusa con su marido y tres hijos, un trabajo y una vivienda humilde”, la misma, ha incidido, que la policía registró el 9 de diciembre de 2013 sin que hallara el más mínimo indicio de una actividad relacionada con el tráfico de drogas.

Los tres procesados gallegos han compartido banquillo durante los últimos días con otros seis acusados, cinco de los cuales ya habían llegado a un acuerdo con el Ministerio Fiscal para aceptar distintas condenas tras confesarse autores de los hechos, a excepción de Roberto S.R, el joven que conducía el vehículo que portaba los 6 kilos de heroína y que, a pesar de mostrarse conforme con el relato de hechos, no acepta los seis años y medio de prisión solicitados para él.

En este caso, su letrado ha solicitado al tribunal una condena por un delito de tráfico de drogas en grado de tentativa, ya que, según alega, “no llegó a haber disponibilidad” de la sustancia por parte de su defendido, al tiempo que rechaza la pertenencia a grupo criminal, pues mantiene que su intervención en los hechos fue puntual, y pide que se le aplique la eximente incompleta de drogadicción o, subsidiariamente, una atenuante analógica.

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