La Empalizada en ‘Territorio Saltillo’

Fotografías de Diego Olmedo.

Un año más la Asociación Taurina Cultural La Empalizada, de Montemayor de Pililla (Valladolid), salió de nuevo al campo charro para que un centenar de sus gentes, después de la Función del pasado septiembre, disfrutaran del campo charro y de la hospitalidad de un ganadero sencillo en sus formas, pero como dice la famosa frase dedicada a Salamanca: “Arte, saber y toros”. Lección magistral la que nos dio Miguel Hernández Zaballos; un hombre de campo en plena comarca Tierra de Ledesma, donde cada cuatro pasos hay una ganadería de bravo, de las de ferias de postín.

El heredero, junto a sus hermanos, de un encaste emblemático como el de Saltillo, no lidia en las ferias de postín porque solo tiene unas 65 vacas de vientre, lo que equivale a una corrida de toros y un par de novilladas que suele enviar a localidades toristas de Francia, donde sus saltillos siempre son esperados con expectación.

la-empalizada-toros-valladolid-excursion-22Todos los invitados de La Empalizada que, tras el tradicional almuerzo, siguieron atentos las sabias palabras del ganadero conforme íbamos de cercado en cercado, no necesitaron traductor porque eran claras y rotundas.

La conclusión es que Miguel es un romántico del toro de Saltillo; lo cría, lo mantiene y lo venera por seguir la tradición del fundador de la dinastía, su abuelo don Miguel Zaballos, tratante de ganado y veedor de Las ventas del Espíritu en la época de don Livinio Stuik, nada más y nada menos que el creador e iniciador de lo que es actualmente la Feria de San Isidro allá por 1947.

En la finca de 1.200 hectáreas (Valdelacoba) pastan fundamentalmente vacunos de distintas variedades como la limousina, charolés y una carne exquisita como la del berrendo en colorado que, además de servir como bueyes para el manejo del ganado bravo y otras tareas, está en vías de canalizar sus ventas a través de una asociación donde Miguel Hernández Zaballos está implicado. Unas 70 hembras e imponentes sementales posee el ganadero de este encaste. Pero sin duda, su joya son los saltillos de los que habla apasionadamente.

la-empalizada-toros-valladolid-excursion-12Tras despedirnos del ganadero charro, que nos atendió con exquisita amabilidad, a pesar de su ruda apariencia y sus casi 1.90, regresamos a tierras vallisoletanas para dar cuenta de una paella en el complejo taurino “Finca Vega Olivo”, ubicado en Alaejos, donde el diestro vallisoletano Pablo Santana, con los auspicios de su padre Fidel Santana, ha montado un centro de esparcimiento para aficionados al toro. Dispone de una placita muy coqueta con una serie de instalaciones complementarias para celebraciones y reuniones.

Allí se unió al grupo el escritor y catedrático Gonzalo Santonja y María Antonia, su pareja (el bejarano ha sido acogido en La Empalizada con afecto y alegría), que tras dar buena cuenta del arroz y otros complementos, pudimos disfrutar de un tentadero exhibición a cargo del buen torero salmantino Alvaro de la Calle y el propio Pablo Santana, además del incipiente becerrista leonés Víctor Moreno. El resultado fue excepcional por el buen manejo de las telas de los matadores y el excelente juego de las becerras.

Luego vendría el taller de toreo cuando bajaron a la arena los más osados del grupo y, trastos en mano, cada uno fue demostrando sus habilidades toreras bajo la dirección de los diestros. Hasta Sara, una guapa fémina y madre de dos niños, se atrevió con la franela y logró, al menos, ponerse delante sin perder la compostura. Destacaremos del grupo a nuestro gráfico ocasional Diego Olmedo que dibujó derechazos con mucho gusto. Los niños y niñas pusieron la nota de colorido y fantasía con sus capotes y muletas.

Con la suelta final de otra vaca, para los potenciales cortadores y más jóvenes de la excursión, dio por finalizada esta jornada de asueto para unos entrañables testarrones (su gentilicio) que, con su alcalde (Iván Velasco) acompañando y apoyando a La Empalizada en todo momento, disfrutaron y nos hicieron disfrutar un viaje más; siempre con el buen hacer, aunque con el corazón en vilo, del alma mater de la asociación: Raúl Redondo. Nos vemos en los coloquios en Montemayor.

Fotografías: Diego Olmedo

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