De restaurantes por la provincia: El Cossio en Mojados

Regentado por un amante del toreo como es Pedro de Frutos

Es todo un santuario taurino lo que tiene montado Pedro de Frutos en su restaurante de Mojados, su terruño. Y además presume de ser mojadense. Se nota el taurinismo por todos los rincones de este emblemático asador. Y es que Pedro es apasionado de la Tauromaquia desde que siguiera a su paisano David Castro “Luguillano”. Lugui marcó una época en el toreo y Pedro es testigo de primera mano. Pero a este hostelero le caben muchos toreros en la cabeza, como por ejemplo Rafael de Paula.

Pedro de Frutos, nuestro personaje de hoy, mamó desde muy joven la hostelería en un pequeño local que su padre le consiguió en la estación de servicio donde laboró toda su vida, justo al lado de lo que es hoy el Restaurante Asador El Cossío; era el destino de nuestro hostelero ya que tras unos años en Martín Muñoz de las Posadas, también en la nacional 601 y junto a otra gasolinera, volvió a su Mojados natal para establecerse definitivamente en el Restaurante Asador El Cossío.

Primero junto a un socio y luego pasó a su propiedad tras unos años de duro trabajo. En el Cossío supo imprimir su sello personalísimo desde su inauguración, en el que siempre mantuvo la filosofía de atender a los que participaron activamente en su progresión hostelera: los camioneros. En días laborables la campa del El Cossío siempre está llena de estos héroes de la carretera que disfrutan en el asador de un menú diario muy competitivo.

foto-cossio-3Y los fines de semana los gigantes de la ruta dejan paso a decenas de automóviles cuyos ocupantes disfrutan del menú diario y de la sugestiva y amplia carta con productos de primera fila y excelente calidad. El asador dispone de dos comedores independientes; uno de ellos de corte elegantísimo y con vistas a un jardín bien cuidado. Desde hace unos años De Frutos adosó una sala al edificio para convertirla en celebraciones sociales por lo que raro es no ver movimiento de bodas o banquetes cada fin de semana. Por aparcamiento no será.

A la entrada del establecimiento se ve una barra con abundante y cuidado material para empezar a hacer boca. Y enseguida se percibe un olor a parrilla y a asado que quita el sentido. El mostrador que exhibe la carne, con la parrilla y el horno de asar a la vista, es todo un deleite y, como se suele decir, te comes todo por los ojos. Puro manjar. Y más arriba, las patas de ibérico son una ensoñación. Ahora, también a la vista, se pueden elegir los diferentes pescados y mariscos, así como una vitrina donde se exhiben los postres y helados. La bodega, amplia, es otro de los alicientes del asador.

Nosotros devoramos con ansia unos entrantes consistentes en pimiento rojo asado en el horno de leña de la Casa, acompañados por unas excelentes anchoas, aceituna gordal y piparras picantonas. Luego proseguimos con un pulpo a la vinagreta de auténtico primor, rematando con un sabroso chuletón, al punto, y unos exquisitos riñoncitos de lechazo a la brasa con sus correspondientes patatas fritas alargadas; todo al centro para tres personas.

Clarete de la casa y agua para refrescar finalizando la sobremesa con un pudin de queso y una porción de tarta de hojaldre; deliciosos postres. El café y el chupito de crema de orujo nos supieron a gloria.

Un amplio equipo atiende a diario los comedores y las cocinas bajo la atenta mirada del jefe De Frutos mientras que Rosa Blanca, su esposa, se encarga de los cobros y facturas. Rosa, licenciada en Psicología y con plaza por oposición en el consistorio de Rueda, dejó tiempo atrás su cargo para incorporarse a las tareas hosteleras junto a su esposo.

El matrimonio tiene una hija de 9 años, Paula, que recientemente ha ganado el premio del certamen nacional “Una Constitución para todos”, que organiza el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en su edición de 2016 y dentro de la categoría de 4º y 6º de Primaria. Paula es alumna del colegio Ave María, de Valladolid.

Enhorabuena a Paula y al matrimonio. Volveremos al Restaurante Asador El Cossío, en Mojados.

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