Virginia Hernández: “Necesitamos políticas de discriminación positiva hacia la mujer”

La alcaldesa de San Pelayo repasa el papel de la mujer en la sociedad y el ámbito rural, antes de recibir un homenaje de la Diputación, junto a otras 38 alcaldesas

Virginia Hernández, alcaldesa de San Pelayo.

Hay pueblos pequeños que son un bastión de la lucha incansable para intentar derrotar a ese mal casi innombrable de la despoblación. San Pelayo es uno de ellos. Bien lo sabe su joven alcaldesa de Toma la Palabra, Virginia Hernández, quien después de un año y medio al frente de esta localidad de la comarca de los Montes Torozos ha logrado aumentar un 20% su población. Una proeza en los tiempos que corren, con la provincia desangrándose. Virginia Hernández es una defensora a ultranza de lo rural y del papel que la mujer juega en él, como se desprende en esta entrevista. Valores, trabajo y una sonrisa para mantenerse en la lucha.

Pregunta: ¿Cree que la mujer en la provincia cada vez tiene más peso político?

Respuesta: Creo que se ha ganado mucho peso en las concejalías. Considero que cada vez tiene más peso político en general. Es una dura batalla en todos los ámbitos de la sociedad y, por fortuna, ahora la mujer alcanza determinadas responsabilidades políticas y empresariales que no tenía antes. Larga lucha, dura y con muchas dificultades, pero por fortuna poco a poco vamos consiguiendo una sociedad más igualitaria.

P: ¿Ha tenido algún problema por ser mujer en un cargo como la Alcaldía de un Ayuntamiento?

R: Quizá yo, también por el hecho de ser joven, he notado ciertas cosas. Al principio tenía que lidiar con muchas suspicacias de hombres, sobre todo mayores. Siempre tengo que sacar la Virginia más dura para imponerme. He tenido que aguantar intentos de vaciles o comentarios machistas, por qué no decirlo.

P: ¿Es una especie de obligación de llevar un escudo?

R: Soy una persona muy espontánea y simpática, intento llevar las cosas de manera agradable, pero siempre tengo que estar preparada para imponerme y para demostrar al contrario que el hecho de que sea mujer o joven no implica que sea una persona menos competente. En mi vida privada no tolero esos comentarios y como alcaldesa tampoco, y de alguna manera me toca siempre tener el lado más borde a mano.

P: Evidentemente eso es algo a lo que los alcaldes no se ven expuestos.

R: De ninguna manera. A mí me da la sensación de que cuando un hombre llega a la alcaldía no tiene que demostrar que vale y que sabe lo que quiere hacer y tiene las ideas claras.

P: ¿Cree que una mujer aporta algo diferente por el hecho de ser mujer?

R: No me gusta mucho ese tipo de lecturas porque creo que refleja una visión muy binaria de la sociedad. Estoy haciendo algunas cosas de manera diferente, y aunque no creo que tenga que ver exclusivamente con el género con el que me siento identificada, sino con los principios y mi concepción de la sociedad en general y del medio rural en particular, desde luego estos están muy influenciados por la posición en que me coloca la sociedad heteropatriarcal.

P: ¿Se le da poca importancia a la mujer en el medio rural?

R: Yo creo que sí. Las mujeres son las primeras que se van de los pueblos. Necesitamos políticas de discriminación positiva hacia la mujer de una manera mucho más clara que ahora. Ahora es cierto que hay planes pero deberían de ser, de alguna manera, más agresivos. El medio agrícola y ganadero es masculino. Creo que se podría potenciar la inclusión de la mujer en este mundo desde la cotitularidad de explotaciones para dotar de los mismos derechos a ambos sexos y, por lo tanto, empoderar a la mujer. Por otro lado, el peso familiar en el medio rural recae fundamentalmente en la mujer, si las mujeres se van de los pueblos, la despoblación es irreversible

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