Valladolid de dulce en el inicio de la mejor época para los confiteros

Con la festividad de Todos los Santos empieza una etapa que dura hasta reyes en la que las ventas suponen el 60-70% del total

Si la llegada del frío tuviera un sabor muchos elegirían el dulce. Ese que cada vez es más elaborado y que tiene tantos matices como colores y formas para activar a la parte más golosa nuestro cerebro. Así, con la llegada de la festividad de Todos los Santos, comienza la mejor época para el sector de los confiteros y pasteleros en Valladolid.

“Comienzan unas fechas muy importantes porque suponen el 60-70% de las ventas de todo el año”, ha afirmado Javier del Caño, presidente de la Asociación de Confiteros de Valladolid, a Noticiascyl. Un periplo de dulce sabor que comienza con la elaboración de la tarta de San Lorenzo a principios de septiembre, después se empieza a elaborar el mazapán para los huesos de santo y ya a mediados de octubre se comienzan a sacar los buñuelos típicos de esta época. Así hasta las fechas navideñas, en las que turrones y roscones ponen el punto y final a tres meses de frenesí en los obradores vallisoletanos.

Con la tradicional fiesta de Todos los Santos se pone de manifiesto que a nadie le amarga un dulce. En esta fecha el producto estrella no es otro que el buñuelo en cualquiera de sus rellenas expresiones: nata, trufa o crema. Una bomba irresistible para cualquier paladar. Estas pequeñas creaciones esféricas “compiten” con los huesos de santo, creaciones de mazapán rellenas de mermelada o trufados, típicos de esta época pero con menor tirón.

Como señala Del Caño, los obradores artesanales de Valladolid han tenido que adaptarse al ritmo que han marcado las grandes superficies. “Los supermercados cada vez sacan antes este tipo de productos”, destaca, por lo que desde las pastelerías de barrio han tenido que reaccionar a tiempo para conseguir recuperar cuota de mercado.

Una adaptación que también ha de hacerse al gusto de la sociedad y sus celebraciones como pasa con la cada vez más habitual moda de celebrar Halloween. A pesar de que sí que hay algunos obradores que realizan productos específicos -galletas con forma de esqueleto o calabaza- para esta fiesta, Del Caño asegura que “nos cuesta mucho”.

Quizá en un futuro deban darle más importancia a Halloween, aunque lo cierto es que tampoco existe necesidad desde la Asociación de Confiteros de Valladolid. “De momento en nuestro sector durante estas fechas no decaen las ventas. En cosas muy de campaña como esta repetimos el histórico de años anteriores; se fabrica lo mismo y las ventas no bajan, y mientras no bajen no tenemos necesidad”, ha informado su presidente.

Diferenciarse para aumentar las ventas

Aunque el de la alimentación fue uno de los sectores que sintió la crisis con más tardanza, por eso de ser productos de primera necesidad, la facción de pastelería y confitería si ha tenido que reinventarse a su manera para incentivar al consumo de dulces.

“Más que no comer, lo que hace la gente es reducir gastos”, reconoce del Caño, quien es sabedor de que ahí los supermercados tienen la batalla ganada por su competitividad en el precio. Pero también reconoce que la calidad, tanto de mano de obra como de materia prima, es terreno conquistado por los obradores artesanales.

Para ello, la Asociación de Confiteros de Valladolid ha estado hábil para unirse a muchos de los actos especiales que se celebran en Valladolid y en los que son habituales los postres especiales de los confiteros de la ciudad. El postre del penitente en Semana Santa, la tarta de San Lorenzo en fiestas, el dulce libro para el Día del Libro o el que se elabora para cada edición de la Seminci son algunos de los dulces que hacen la boca agua y que suponen un “aliciente para incrementar beneficios”.

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