La Casa Revilla rememora medio siglo de ‘Cinco horas con Mario’

Con una exposición sobre la obra de Miguel Delibes

La Sala de Exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid acoge desde este jueves una muestra que conmemora medio siglo de historia desde que llegara a las librerías, el 3 de enero de 1967, la obra ‘Cinco horas con Mario’, del escritor y periodista vallisoletano Miguel Delibes.

Una obra que plasma un modelo social de los sesenta ya “superado” y que, según su hija Elisa, lleva hoy a que dicha novela, una de las más importantes de nuestra narrativa contemporánea, no sea ya incluida en el género trágico sino más bien en el cómico.

La exposición, inaugurada en un acto que ha contado con la presencia de Elisa Delibes y su hermano Adolfo, junto con la concejal de Cultura, Ana Redondo, y la comisaria de la exposición, Amparo Medina-Bocos, se compone de recortes de periódicos sobre ‘Cinco horas con Mario’.

El material permite al espectador empaparse y conocer al detalle lo que representa la obra “e incluso conocer a su autor, por si alguien no sabe quién es”, ha resumido con humor su hija Elisa, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha confesado también que el nacimiento de la obra cuyo cincuenta aniversario se conmemora la pilló en la adolescencia y, por ello, no fue capaz de leerla hasta que llegó al Bachillerato.

“No me apeteció hasta entonces leer este monólogo, que fue un guiño a la progresía del momento y que la gente entendió perfectamente”, recuerda la hija del literato, quien incluye ‘Cinco horas con Mario’ entre aquellas que su padre dijo en su momento que habían “nacido de pie”, en referencia también a ‘El príncipe destronado’ y ‘El camino’.

En sus recuerdos de lo que supuso dicha obra, Elisa ha relatado a modo de anécdota que incluso fue elegida como parte del temario en COU para la selectividad en 1978, algo que congratuló a su progenitor pero no tanto a un nieto, quien tuvo que realizar en su día un análisis gramatical y lingüístico de todos los “que” aparecidos en el monólogo.

Temario en selectividad

“Dijo que le pareció dificilísimo, y la respuesta de mi padre fue: “¡Serán cabrones!”, asegura Elisa, que igualmente, dentro del anecdotario, destaca que el título de la novela sigue vigente hoy en día más que nunca y ha sido utilizado en distintas ocasiones para cuestiones más banales. “Hace meses leí en el Hola: “Isabel Preysler, cinco horas sin Mario”, o, como cuando salió Mario Conde de la cárcel, y en un medio impreso se eligió el titular de la obra para encabezar la información.

Por su parte, la comisaria de la exposición, Amparo Medina-Bocos, ha subrayado la dimensión y repercusión de una obra que ha sido llevada al teatro, al cine (‘Función de noche’) y a la ópera y en cuyas páginas aún se conserva el modelo social de los sesenta, mientras que la titular de Cultura, Ana Redondo, se ha felicitado por la oportunidad de una muestra que conmemora medio siglo de historia de una novela en la que Delibes constata que “se puede ser localista y al mismo tiempo transmitir todo un mundo de sensaciones compartidas”.

“Valladolid siempre estará en deuda con Miguel Delibes y siempre estaremos pensando formas de homenajearle para traerle de nuevo a nuestro presente”, ha concluido la concejal de Cultura.

El 7 de mayo de 1966, en una carta dirigida a su editor, Josep Vergés, Miguel Delibes incluye, como de pasada, estas dos líneas: “Estoy terminando mi nueva novela Cinco horas con Mario. Creo que podré mandártela el mes que viene”.

Tenía entonces Miguel Delibes 45 años, casi los mismos que Mario, y era ésta la novena novela que enviaba a Vergés. Aunque la idea era que el libro hubiera estado listo en diciembre, antes de Navidad, los primeros ejemplares de la obra salieron de la Editorial Destino el 3 de enero de 1967.

Lo que se cuenta en ‘Cinco horas con Mario’ sucede también en 1966, justamente en el momento en que Miguel Delibes está redactando la obra. Carmen Sotillo, una mujer perteneciente a la burguesía media provinciana, pasa la noche velando el cadáver de su marido mientras recuerda lo que ha sido su vida junto a él.

Durante cinco horas, la joven viuda entabla un diálogo sin respuesta con el marido muerto, un monólogo reiterativo que es a la vez un memorial de agravios y la confesión de lo que apenas llegó a ser una infidelidad por la que acaba pidiendo casi a gritos un perdón ya imposible.

Por lo que cuenta, pero también por cómo se cuenta, ‘Cinco horas con Mario’ es una de esas novelas que marcan un hito importante en la representación artístico-literaria de una sociedad.

Pasados cincuenta años, la novela sigue siendo un extraordinario documento de lo que era la España de los años sesenta del pasado siglo. Comparable en este sentido a ‘El Jarama’ (1955), ‘Tiempo de silencio’ (1962), ‘Señas de identidad’ (1966) o ‘Últimas tardes con Teresa’ (1966), por citar sólo algunos de los títulos que aportaron a la narrativa del momento importantes innovaciones formales.

No hay comentarios

Dejar respuesta