‘El Clásico’ versión iraquí, denuncia injusticias y defiende los sueños

La película forma parte de la sección Punto de Encuentro de la Seminci y narra las penurias que sufren dos hermanos del kurdistán iraquí que sueñan con sus ídolos, Ronaldo y Messi

Shirwan y Alan afrontan el viaje de sus vidas en 'El Clásico'.

Real Madrid y FC Barcelona protagonizan cada año el manido ‘partido del siglo’, un duelo convertido en el clásico más reconocible del fútbol español y que tiene una enorme repercusión mundial. Prueba de ello es que sirve de telón de fondo e hilo conductor para la coproducción noruega e iraquí que indica desde el título, ‘El Clásico’, que el fútbol y la rivalidad entre los equipos y sus estrellas jugará un papel determinante en el estímulo y el viaje vital que emprenden los personajes.

Alan y Shirwan son dos hermanos que viven en una pequeña localidad del kurdistán iraquí y que están afectados por la acondroplasia, por lo que a las dificultades de vivir en un país asolado por la guerra se une la discriminación que sufren por ser enanos. Aunque aparentemente están integrados en la sociedad de su pueblo, los demás no les ven como iguales, lo que impide que puedan desarrollar con normalidad su proyecto de vida.

Alan no obtiene la aprobación del padre de su novia, Gona, para casarse con ella, y lejos de amedrentarse y agachar la cabeza, decide tomarse ese rechazo como un reto, para demostrar a Jalal que puede convertir sus sueños en realidad y hacer grandes cosas. Los dos hermanos lucharán hasta la extenuación para hacer realidad el sueño de conocer a Cristiano Ronaldo, para lo que necesitan viajar a España, una utopía dificultada aún más por la precariedad que tienen como punto de partida.

Una entrañable cinta aderezada con un toque de humor fraternal pero que no esconde la cruda realidad que asola a Iraq, tráfico de órganos, señores de la guerra o una burocracia inaccesible quedan patentes al tiempo que Alan y Shirwan las van sufriendo durante su viaje, en el que se ven obligados a afrontar también las decisiones más universales, la paternidad o el miedo a la soledad.

El director, Halkawt Mustafa

Nació en 1985 en la localidad kurda de Sulaimani, en el norte de Irak. Se trasladó a Noruega con su familia en 2000 y adoptó la nacionalidad noruega. Se formó en el Instituto Nórdico de las Artes Escénicas y Audiovisuales (NISS) y en 2011 debutó como director de películas con ‘Red Heart’, una coproducción noruega y kurdo-iraquí que narra la historia de una muchacha kurda que se escapa de su casa con su novio secreto cuando descubre que su padre está a punto de entregarla a cambio de una nueva esposa.

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