Nomofobia: esclavos del teléfono móvil en pleno siglo XXI

Son muchas las personas que en la actualidad padecen este miedo incontrolable a salir de casa sin su teléfono móvil y no lo saben

La nomofobia, un problema serio y grave en pleno siglo XXI.

La adicción al teléfono móvil pasa por ser, para muchos especialistas y profesionales especializados en la materia, la enfermedad del siglo XXI. La cuestión ha alcanzado nivel tal que para muchos expertos la nomofobia puede ser diagnosticada ya como un trastorno que sufre gran parte de una población que apenas se da cuenta del problema que padece.

Para Kepa Matilla, Doctor y Psicoanalista en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, este trastorno pasa por ser una de esas “etiquetas modernas” que con el paso del tiempo “se han popularizado” y que en realidad se refiere “a esa especie de miedo y de pánico” que le entra a la gente “cuando se deja el móvil en casa”.

El teléfono móvil es una herramienta que en la actualidad no falta en la vida de nadie. Un artilugio insustituible que en muchos casos, y debido a su mal uso, acaba convirtiéndose en un problema de salud grave denominado nomofobia (no-mobile-phone-phobia). Esa dependencia elevada a la enésima potencia al Smartphone o ese miedo a no estar conectado o no poder consultar los mensajes durante unos pocos segundos.

Causas y síntomas

“Las nuevas tecnologías están llegando a ocupar un papel tan principal en nuestras vidas que nos han convertido, de alguna manera, en dependientes”, asegura Kepa Matilla, que no duda en afirmar que lo que ocurre en la actualidad “era impensable” hace algunos años en los que muchas personas eran reacias, incluso, a tener teléfono móvil y, más aún, a disponer de aplicaciones como WhatsApp, que con el tiempo “se han convertido en algo indispensable” debido a la necesidad de estar constantemente conectados.

La adicción al teléfono móvil, un problema que padecen muchos jóvenes.

En cuanto a los síntomas, habría que tener siempre presente “la amplitud del término” y que lo que “podría convertir esta actitud en una patología sería el sufrimiento que causa en cada persona”. Poniendo un ejemplo y como nos cuenta el Doctor y Psicoanalista, si una persona “acude a consulta” argumentando que “sufre muchísimo cada vez que se deja el móvil en casa” y añadiendo que “eso constituye uno de los principales sufrimientos en su vida” podría ser tratable.

El superar esa ansiedad, ese malestar general, ese enfado o inquietud, esa disminución de la autoestima, o ese sentimiento de culpa, síntomas claros provocados por la nomofobia, dependerá muy y mucho de quién sea el paciente y de “lo que para él significa este problema” que puede llegar a alcanzar grados insospechados en edades tempranas.

El móvil, desde pequeñitos

Esta patología viene provocada, en parte, por “la costumbre existente en la actualidad que pasa por el manejo del móvil desde edades cada vez más tempranas”. Los niños “nacen prácticamente pegados a una tablet o a un teléfono móvil” y no resulta extraño que estos renacuajos sean capaces de manejarse con estas modernas máquinas mejor que sus propios padres.

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“Antes no nos lo podíamos ni imaginar. Ellos han nacido con esto y conviven con el móvil como si fuera un animal de compañía, teniendo una relación muy especial con todos estos artilugios”, asegura el Doctor del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, que apuntilla además que son los padres los que potencian esta dependencia con frases como “si te portas bien te compro una tablet” o “Si te portas mal estarás castigado sin móvil”.

La realidad es que esta adicción causada por el teléfono móvil la padecen miles de jóvenes, cada vez desde edades más tempranas, jóvenes que se pasan el día enganchados a su dispositivo y que en lugar de comunicarse con las personas in situ, acaban distanciándose de ellas llegando a no salir de casa resguardados por una realidad que no es la verdadera.

Un futuro imparable

Las nuevas tecnologías “han llegado para quedarse”. Resulta muy complicado imaginarse un mundo como el de hace 20 años, en pleno Siglo XX, en el que el papel de las tecnologías era más limitado y en el que los móviles estaban destinados a hacer el trabajo con cuya finalidad nacieron, llamar para facilitar la comunicación entre dos personas.

“Las nuevas tecnologías son bastante inestables y estamos llegando a un punto en el que todos somos un poco nomofóbicos debido a la dependencia al móvil que se ha creado en los últimos años y lo que esto significa para cada uno de nosotros. Esto es imparable y en el futuro se producirán cambios mayores relacionados con todo esto”, acaba añadiendo el Doctor y Psicoanalista, Kepa Matilla.

Habrá que esperar para comprobar cuál es la evolución de este trastorno que muchas personas no saben ni que padecen para verificar si con el paso de los años nos seguimos chocando al cruzar la calle y cuando el semáforo se pone en verde con esa persona con cabeza gacha y teléfono en mano, que vive en un universo paralelo, y que se pierde numerosos detalles de un mundo real y de una vida que pueden aportarle infinidad de vivencias más provechosas que un simple dispositivo móvil.

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