Quintanilla revive el arte de utilizar las manos para hacer piezas únicas

Quintanilla de Onésimo celebra durante este fin de semana su Mercado Medieval, en el que decenas de puestos reivindican lo manual como mejor herramienta para recuperar la esencia

Vivimos en un proceso tecnológico imparable. Muchas veces a merced de unas máquinas diestras en lo de copiar patrones pero incapaces de fabricar algo único, con alma, irrepetible. Las insulsas líneas de montaje le han comido el terreno a lo artesanal, pero siempre quedarán los entornos rurales para volver a sentir que no hay mejor herramienta que nuestras manos.

Quintanilla de Onésimo conforma durante este fin de semana uno de esos reductos donde huir de la rutina y el sonido de lo mecánico para adentrarse en el placer de darle forma a las ideas con los dedos, que es como mejor se comienzan a sentir las cosas. Esta localidad situada en el corazón de la Ribera del Duero celebra durante dos días su Mercado Medieval.

Decenas de puestos se reparten en torno a la Iglesia para hacer las mieles de los cientos de visitantes que disfrutan de los muchos artes distintos que se van encontrando por su camino. Desde los trabajos en cuero, pasando por las joyas artesanales, el destilado de aguardiente, caricaturas, abalorios que brillan de manera especial o los embutidos y dulces que se pueden ver elaborar in situ.

Y es que no solo de manualidades artesanales vive estos dos días Quintanilla de Onésimo, sino que también hay cinco o seis puestos a modo de taberna medieval donde hacer esas paradas técnicas tan necesarias bajo el sol. Pero el divertimento va más allá de las tascas y de las compras para ayudar a esas familias que han decidido mantener la tradición.

Así, los paseantes se pueden cruzar con el bufón de la corte, dispuesto a sacarte una sonrisa y lanzar adivinanzas a los pequeños, muchos de los cuales se reúnen en torno al tilo para participar en los talleres. Cocina, manualidades, pulseras, genialidades alfareras o encajeras son algunos de los que se pueden disfrutar.

Dos días que culminan mañana con la Fiesta de la Vendimia en la que se realizará la tradicional pisada de la uva y se podrán degustar mostos y pasas artesanales. Sin olvidar la queimada que esta misma tarde se preparará o el cochino asado a fuego lento que puede saborear todo el que quiera.

Dos días en los que Quintanilla de Onésimo revive esas tradiciones cada vez más olvidadas de utilizar las manos para realizar piezas únicas e irrepetibles, que de otra manera sería imposible proveerlas del alma que le ponen los artesanos.

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