Desconcierto

El Real Valladolid sumó en Valencia y ante el Levante su quinta derrota consecutiva y acrecienta su desconcierto

El choque ante el cuadro valenciano deja, a orillas del Pisuerga, un desconcierto grande fundamentalmente entre la afición que no comprende lo que le está pasando en este último mes liguero a un equipo que comenzó ganando a Real Oviedo y Girona, y que dio un recital en Copa en Zaragoza, pero que desde la derrota en Tenerife no levanta cabeza.

Echando un ojo al diccionario y encontrando la definición de desconcierto, el significado es claro: “Estado de confusión o desorientación en que queda una persona a causa de algo inesperado o sorprendente” por un lado y, “Falta de orden y disposición de las cosas”, por otro.

El Pucela está, en la actualidad, sumido en un estado de confusión claro y desorientado por estas derrotas que llegan de forma inesperada o sorprendente tras el buen inicio liguero, lo que le está causando una falta de orden o disposición de las cosas que provoca este desconcierto.

Desconcierto porque no se sabe si es mejor que los pucelanos comiencen ganando como ocurrió el pasado domingo, lo que propició que el equipo se echara atrás facilitando la reacción rival, o que se encuentre por debajo en el luminoso, lo que provocó un impacto psicológico negativo letal en un equipo en horas bajas.

Desconcierto porque resulta difícil de asimilar que a un equipo que trabaja la estrategia a lo largo de toda la semana le marquen un gol tras un saque de banda ante la, a partes iguales, pasividad defensiva y falta de concentración de un Javi Moyano que lleva un par de jornadas para hacérselo mirar.

Desconcierto porque a pesar de ver los resultados, la tabla clasificatoria y la racha del equipo, el míster, Paco Herrera, sigue creyendo y, lo más importante, hace creer que este año sí, es posible revertir una situación que hace poco más de 300 días acabó con la destitución de Gaizka Garitano y con un equipo dando palos de ciego.

Este desconcierto se vuelve hiperbólico al comprobar que este año hay calma a orillas del Pisuerga a pesar de los malos resultados. Calma importante y necesaria en un proyecto a largo plazo como es este, pero que nadie se olvide de que, en esto del fútbol, los resultados son los que mandan y que la calma no es eterna.

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