Dispendio presidencial en la feria de Mojados con seis orejas

Foto: Fermín Rodríguez.

Engañoso resultado en la novillada de feria de Mojados donde los tres diestros se repartieron seis orejas, algunas sin petición del público. Se lidió una auténtica corrida de toros del hierro salmantino de Aldeanueva para novilleros que, a excepción del mexicano Gerardo Rivera, apenas han toreado esta temporada como es el caso del luso Diogo Peseiro que debutaba con picadores en la tarde de hoy domingo.

Dos de los diestros anunciados presentaron parte facultativo, siendo sustituidos por la empresa anunciando los citados partes médicos en las puertas de taquillas y plaza.

El triunfador numérico fue el charro Gerardo Rivera que sorteó el novillo más potable del encierro. Se lució con los palos. El diestro mexicano afincado en Valladolid estuvo firme y variado con las dos manos, pero un tanto acelerado con la muleta donde faltó temple. Mató de estocada tras un pinchazo y el palco le concedió dos orejas. Otro apéndice cortó en el que abrió plaza; un novillo muy serio por delante y deslucido donde Rivera mostró disposición.

Javier de Miguel, que sustituyó al anunciado Juan Carlos Benítez -herido ayer en Darros, (Granada)- cortó un trofeo a cada uno de sus novillos en faenas sin relieve ante dos oponentes muy serios y cuajados. Mejor el que hizo segundo al que mató de estocada delantera tras pinchar.

El quinto fue un novillo muy deslucido, reservón, huidizo y reparado de la vista; perdió las manos dos veces al salir del caballo siendo muy protestado pero el palco se negó a la devolución. El novillero madrileño no pudo darle ni un pase al buey de carreta. Mató de estocada tras pinchar y paseó un apéndice con un numeroso grupo de niños que le acompañaron en la vuelta al ruedo. Las cuadrillas lo pasaron mal con el reservón burriciego.

El luso Diogo Peseiro, que debutaba con picadores, sustituyó al anunciado Máxime Solera, que presentó parte médico por dolencia en el tobillo, y notó el cambio ante una novillada tan seria como la lidiada en Mojados. Mostró maneras toreras, pero su bisoñez se estrelló ante un lote de novillos toros hechos y muy serios por delante que no le pusieron las cosas fáciles.

El primero de su lote, que tomó tres varas, sembró el pánico al derribar con estrépito al picador y luego arrancó de cuajo los tableros de un burladero. Muy desigual con los palos. En la muleta del luso el novillo resultó áspero. Recibió un aviso tras entrar a matar tres veces y su labor fue silenciada.

Con el que cerraba plaza, ya de noche, Peseiro mostró ganas ante un utrero cuajado que se rajó enseguida. Pareó meritoriamente y arriesgando. Al final de una faena sin estructura logró sacar una tanda interesante y con la espada se fue a los bajos con descaro tras un pinchazo. Paseó una oreja que, prácticamente, nadie pidió.

El palco, al parecer, quiso obsequiar con estos trofeos a unos chavales que empiezan y que, desde luego, no hacen sino un flaco favor a ellos mismos y al público. La novillada, tal y como se desarrolló, era para un máximo de dos orejas. Aunque aseguramos que era una auténtica corrida de toros y ponerse delante ya era meritorio, pero de ahí a inundar de trofeos el festejo va un abismo.

Salieron en volandas Gerardo Rivera y Javier de Miguel cuando llevábamos casi tres horas de festejo, ya que sufrió un retraso de media hora por acondicionamiento del ruedo. El coso mojadense registró un tercio largo de plaza con mucha chiquillería en los tendidos.

Nota al margen

Dicen las malas lenguas que la novillada de Aldeanueva –aquella ganadería que fundara El Raboso en tierras de Ciudad Rodrigo- se le ofreció a varios novilleros, pero cuando se enteraron de como venía fue desechada de inmediato. Como dicen los taurinos: “Era una tía” y tenía mucho que torear.

 

1 Comentario

  1. Nota al margen

    Dicen las malas lenguas que la novillada fue ofrecida a varios novilleros los cuales lo desecharon ya que de torear dicho festejo no les quedaba ni para los gastos. Es mas les tocaba hasta poner dinero
    ¿Eso no se dice?

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