Recrean en el Pisuerga la primera inmersión mundial de un buzo

El acto conmemorativo se celebrará este domingo a las 12 horas en las Tenerías de la orilla del Pisuerga, cerca del Puente de Isabel La Católica

En 1602, ante el rey Felipe III y su Corte, un buzo protagonizó la primera inmersión prolongada de la que se tiene constancia en el mundo, en el río Pisuerga de Valladolid. Este domingo, el río que atraviesa Valladolid acogerá una recreación de aquél célebre momento, la primera vez en la que una persona estuvo una hora bajo el agua. El ingenio utilizado entonces fue ideado por Jerónimo de Ayanz y Beamont, al que algunos se refieren como el Leonardo Da Vinci español.

Está previsto que, durante el acto y mientras el buzo del siglo XVII ataviado con traje, máscara, equipo, fuelle, etc., permanece en el fondo, los bomberos de Valladolid realicen un rescate y salvamento en lámina de agua. Entre quienes han participado en el montaje de esta recreación histórica, que cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Valladolid y de Aguas de Valladolid, se encuentra Nicolás García Tapia, que ha asesorado y colaborado activamente con esta recreación.

También se ha contado con la participación en el grupo de trabajo de Ignacio Martín Verona, autor de la novela histórica “Los ingenios de la Corte”, que será el encargado de encarnar al almirante Pedro de Zubiaurre. Por su parte, el Departamento de Iniciativas Culturales de “El Pilar”, de la mano de Pilar Martín y Pilar San José, se ha encargado del guión, la escenografía y los personajes.

Apuntes históricos

Jerónimo de Ayanz y Beamont fue un navarro de origen noble, ingeniero y militar de gran fama, nombrado por el rey caballero y comendador de la Orden de Calatrava, al impedir un atentado de un francés contra el monarca. Alabado por sus increíbles hazañas, Lope de Vega lo cita en su comedia “Lo que pasa en una tarde”.

Muy hábil político, regidor en Murcia y gobernador en Martos, ostentó el cargo de Administrador General de las Minas del Reino -a su cargo tenía 550 minas-, puesto en el que desarrolló sus conocimientos en metalúrgica, ingeniería, economía y organización. También tenía buena reputación como pintor, cantante y compositor.

Jerónimo de Ayanz vivió en la calle Cadena de Valladolid, en la época de Felipe III, a donde trasladó el equipo de laboratorio y talleres que tenía en Madrid al objeto de desarrollar una serie de ensayos científicos e invenciones que pretendía presentar en la Corte vallisoletana para conseguir “el privilegio de invención”.

Dos científicos, Arias y Ferrofino, conocieron de cerca algunos de los instrumentos inventados por este hombre de ciencias y humanidades, lo que hicieron constar en un informe dirigido al rey. Entre estos instrumentos inventados se encontraban: una balanza de precisión, nuevos tipos de horno que ahorraban energía…, y la máquina de vapor, además de los trajes, máscaras, fuelles y otros instrumentos que componían el equipo de un buzo y con los que un hombre podía estar por un tiempo indefinido bajo el agua.

El propio Ayanz describió el acontecimiento de la inmersión en el Pisuerga ante el rey, texto que se conserva en el Archivo de Indias, de Sevilla: “Su Majestad quiso ver lo que parecía más dificultoso, que era poder, un hombre, trabajar debajo del agua por espacio de tiempo. Así por Agosto del pasado de 1.602, fue con sus galeras, por el río de esta ciudad, al jardín de D. Antonio de Toledo, donde hubo mucha gente. Eché un hombre debajo del agua y al cabo de una hora le mandó salir Su Majestad, y, aunque respondió debajo del agua que no quería salir tan presto porque se hallaba bien, tornó su Majestad a mandarle que saliese. El cual dijo que podía estar debajo del agua todo el tiempo que pudiese sufrir y sustentar la frialdad de ella y el hambre”.

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