Sergio González e Isabel Medarde.

“Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”. Este proverbio de origen africano resume en pocas palabras toda una filosofía que apoya el colectivismo en contraposición al individualismo, ese que parece disfrazarse del muro en el cual la sociedad se estampará en un futuro cada vez más cercano. Esta idea, la de la fuerza del conjunto, que es tan ancestral como la rueda, es una de las que subyace en el documental ‘La voz del concejo’.

Se trata de una obra audiovisual que lleva tras de sí un trabajo de campo inabarcable con el que se pretende resaltar la importancia de las entidades locales menores y que, al mismo tiempo, sirva como arma en la lucha por su pervivencia. Un proyecto personificado en Isabel Medarde y Sergio González, de la productora leonesa Bambara Zinema, y que ha sido presentado este domingo en el ccVAD Valladolid Creative Commons Film Festival.

Sergio González e Isabel Medarde.
Sergio González e Isabel Medarde.

‘La voz del Concejo’ nació como nacen muchas de las cosas buenas de la vida: con gran participación de la casualidad. Ante la llamada Ley Montoro que en 2012 amenazaba la existencia de las entidades locales menores, recibieron un encargo para hacer un pequeño vídeo de denuncia. Cuando ambos se quisieron dar cuenta, la semilla de lo rural, esa que crece libre, ya estaba echando raíces en su interior.

Estas pequeñas grandes organizaciones vecinales propias del norte de España abundan en León, en donde hay más de 1.230. En la mayoría de ellas, la forma de tener todo en orden es a través de los concejos.

Pero, ¿qué son exactamente los concejos? Como Sergio González explica con una acertada comparativa, es lo mismo que una comunidad de vecinos donde se presentan los problemas y se intentan solucionar entre todos. “No es solo gestionar tu edificio, sino todos los bienes comunales del pueblo”, lo que para Isabel Medarde representa “la democracia más directa”.

Con la intención de documentar estos niveles locales de ordenación, nació una obra audiovisual que además cumple una función de ‘efecto llamada’ para “fomentar su uso y recuperación en los pueblos”, reconoce el propio González.

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Sergio González e Isabel Medarde.

Un proyecto para toda la vida

Un trabajo de este calado, que pretende dar voz a los acallados, requiere de una labor de investigación tan amplia que no tiene fin si se quiere llegar a cumplir esa intención de documentar la historia viva de los pueblos. Tanto es así que tras cuatro años de grabaciones y montaje, Isabel y Sergio no han hecho más que empezar.

“Es proyecto para una vida entera y así lo hemos documentado”, explica González antes de añadir que “tiene un principio pero no un fin”. Y es que, “mientras tengamos fuerzas y haya casos por documentar, seguiremos intentando llegar a ellas”.

Por ello, ante tal cantidad de metraje, han decidido que la forma de darlo a conocer sea a través del formato WebDoc. Una manera de que “sea tan extenso como el espectador quiera” y pueda acceder al material íntegro de las entrevistas o los concejos grabados desde dentro, más allá del montaje ‘comercial’ de unos 70 minutos.

Como cabía esperar, no está siendo nada fácil para esta pareja que ha pedido subvenciones públicas en cinco ocasiones y se las han denegado todas. Como ambos señalan, las entidades locales menores no interesan a ayuntamientos, diputaciones, gobiernos regionales o nacionales. “Son un grano en el culo”, asevera Sergio González.

Por contra, este proyecto audiovisual sí ha levantado los intereses de los ciudadanos y diferentes colectivos como la Fundación Cerezales Antonino y Cinina, que hizo de mecenas inicial para apoyar el rodaje. Pero poco más, ya que toda la financiación que tienen es su esfuerzo, su tiempo a un proyecto personal cuando terminan sus horas de trabajo en la productora.

Sergio González e Isabel Medarde.

Precisamente aquí es dónde reside que este altavoz de los pequeños llegue a más lugares que puedan contagiarse, en las ayudas para mantener el proyecto vivo. Un documental que “necesita que alguien lo apoye” para que puedan seguir rodando por los lugares más escondidos y así captar todo con la mayor nitidez apoyados por un equipo humano más grande y mejor remunerado. Como explica Isabel Medrade, se trata de “un valor que quedará para todas las generaciones” y por ello lanzan un mensaje a cualquier asociación, fundación o gestor cultural que arrime el hombro para continuar un trabajo insondable.

Lecciones vitales

Tanto Isabel Medarde como Sergio González reconocen que este proyecto les está enseñando mucho sobre la vida y está conformando ideas que ya tenían en su cabeza. “La sociedad tiene que compartir, y este trabajo me ha enseñado que reunirse, hablar y votar puede trasladarse a todos los ámbitos”, explica la primera. Este tipo de ordenación “ya se hacía antes” y les ha servido para tomar una mayor conciencia.

Algo en lo que ahonda González, quien se ha tomado este documental como “una lección de humildad”. “Este tipo de reuniones en concejos lleva muchos años funcionando y hemos descubierto que es hora de volver a hacerlo, de volver a la misma conclusión que nuestros ancestros en la forma de gobernar”.

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