El Real Valladolid naufraga en Lugo tras una espeluznante primera parte

Los de Paco Herrera se parecieron al equipo de la pasada temporada en una primera mitad que pesó demasiado para luego intentar levantar el gol de penalti de Joselu (1-0).

Nueva derrota del Real Valladolid, y van tres seguidas, en el campo del Lugo tras una primera parte en la que los de Herrera fueron una marioneta en manos de los de Luis César Sampedro, que pudieron ampliar su ventaja en varias ocasiones. La mejoría en la segunda mitad no sirvió para lograr un empate que hubiera sabido a victoria.

Que el partido era complicado quedó patente desde el primer segundo, con Lugo muy ambicioso que rompía con mucha facilidad las líneas de un Real Valladolid muy poco compacto en el inicio. Así, en el primer minuto Iriome falló inexplicablemente el primero para los lucenses cuando lo tenía todo a favor.

En ataque las cosas no eran mejores para los visitantes, con un esférico que pasaba poco tiempo en los pies de los de Paco Herrera, muy directos pero imprecisos. Como muestra del dominio local, en los primeros quince minutos la posesión era del 72% para los gallegos.

No tardó mucho en llegar el gol de los de Luis César Sampedro, que lo merecían desde el inicio. El gol de Joselu desde los once metros llegó después de una jugada en la que el Real Valladolid encadenó muchos errores seguidos. Seoane recorrió veinte metros sin oposición hasta que pudo abrir el balón a la izquierda para que Manu pusiera un centro raso que Becerra no pudo atrapar a ras de suelo y se a dejó franca a Iriome, el cual sufrió una entrada por detrás de Balbi que le derribó dentro del área.

real-valladolid-lugo-2El dominio de los lucenses se basaba en un control total del mediocampo donde la terna Seoane-Pita-Campillo ganaba todos los duelos a la formada por Leao, Álex López y Míchel. Aunque, a decir verdad, el Real Valladolid se mostraba completamente superado en las tres líneas.

Pero fue de nuevo a balón parado, y por doble ocasión, como el Lugo pudo hacer el segundo con dos córneres que no supieron embocar Iriome y Joselu. O la ocasión de Pedraza, que tardó demasiado en decidir si tirar o centrar y su pase acabó cortado por Lichnovski. Por destacar algunas.

El tiempo pasaba y los de Herrera se parecían demasiado a un Real Valladolid de la temporada pasada que parece olvidado demasiado pronto. Totalmente inconexo, impreciso y con una sensación que hacía indicar una falta de actitud. El final de la primera parte fue como un oasis para los pucelanos, que finalizaron los primeros cuarenta y cinco minutos agonizando en su área.

Querer y no poder

Tras el receso, Herrera hizo dos cambios un tanto inexplicables para los que no tenemos el carné de entrenador. Quitó a Mata y Lichnovski para meter a Guitián y Ángel, que actuó como mediocampista izquierdo para ayudar a un Balbi muy desacertado en la primera mitad.

A pesar de que el Lugo comenzó dominando de nuevo, la bronca de Herrera en el vestuario parece que hizo cierto efecto, pues poco a poco los pucelanos se fueron asentando sobre el verde y se asomaron más al área local. La presencia de Ángel por la banda izquierda le daba la razón a Herrera, con el natural lateral izquierdo muy incisivo por la banda y obligando a Jordi a vigilar su espalda con mayor insistencia.

real-valladolid-lugo-3Como muestra de esa mejoría, José cabeceó a la red un centro medido de Moyano a la espalda de los dos centrales del Lugo, Hernández e Ignasi Miquel, pero el linier levantó el banderín demostrando una visión perfecta para enhebrar la aguja.

El Lugo dio dos pasos atrás y eso lo aprovechó el Real Valladolid, que a punto estuvo de conseguir el empate en una jugada en la que Moyano recibe un balón en el pico del área y se encuentra con el portero José Juan, al que dribla y deja el balón para que Raúl de Tomás viera puerta, pero el delantero ex del Real Madrid lo manda demasiado cruzado cuando no había portero pero si tres jugadores del Lugo en línea de gol.

El final del partido se acercaba y el Valladolid no tenía llegadas muy claras aunque vivía de manera permanente en la mitad del campo del Lugo, prisionero de su afán por olvidar el balón y centrarse en defender. Pero no era la noche de los de Herrera, eso estaba claro.

Ya en el 88, Raúl de Tomás lanzó una falta magistral que se estrelló contra el larguero y José en el 92 a punto estuvo de superar al cancerbero de los locales en un gran control de pecho y media vuelta con un remate de escorzo que se fue por arriba de la portería de José Juan.

Otra vez Raúl de Tomás obligó a esforzarse al portero local cuando el partido estaba en sus últimos segundos, pero las ganas y la mejoría mostrada por el Real Valladolid en la segunda parte no pudo contrarrestar los horribles primeros cuarenta y cinco minutos, que lastraron sobremanera a un equipo de Herrera que lleva tres derrotas seguidas.

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