Toros, gastronomía y asueto en Montemayor de Pililla con La Empalizada

Mis paseos por la provincia de Valladolid

Gran ambiente en las fiestas de Montemayor (Fotos: Diego Olmedo).

Desde hace años, tras el trajín ferial de la capital pucelana, suelo pasar una tarde de asueto en Montemayor de Pililla, invitado por los amigos de la Asociación La Empalizada. Allí siempre nos esperan Jóse, la tesorera; Andrés, el presi; Raúl, el secretario y los socios Roberto, Javi y su hermano Luis.

Tras tomar un refrigerio en el bar La Torre y saludar al amigo Oscar y a sus padres, nos trasladamos en comitiva hacia La Martina, en plena plaza mayor, donde aún se toma el vermú como toda la vida de Dios. Montemayor está en plenas fiestas y se notaba en el ambiente con una plaza abarrotada y una cola que llegaba al otro extremo. La razón era el almuerzo tradicional que ofrecía el consistorio que preside Iván Velasco; un joven del Partido Popular, socio de La Empalizada y defensor a ultranza de la fiesta taurina.

toros-montemayor-de-pililla-valladolid-4Pero volvamos a La Martina donde nos esperaban Gonzalo Santonja, José Rodríguez Sanz-Pastor e Iván Velasco. Raúl Redondo, alma mater de La Empalizada, tiene mucho empeño en hacer las cosas bien y por ello la asociación funciona. Y Raúl ha sido capaz de atraer la atención de personajes tan significativos como Rodríguez que es el secretario general de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta, y por ende máxima autoridad en materia taurina de nuestra Comunidad, y Santonja, catedrático de la Complutense y director general del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, entre otros.

Algún día les hablaré largo y tendido del Maestro Santonja del que me honra con su amistad. Como diría Torrent: “Amigos…siempre seremos amigos para contar alegrías y tristezas, una a una y así tendremos como testigos al sol, al viento, a la noche o a la luna”…

Ambos personajes tenían interés en conocer la tradicional plaza de palos de Montemayor en plenas fiestas de la Exaltación de la Cruz, un coso denominado “La Empalizada” que tiene sus orígenes en el Siglo XVII; Rodríguez porque por la Consejería ha pasado toda la documentación para que la plaza sea declarada BIC (Bien de Interés Cultural) y Santonja por su aportación a la historia de la Tauromaquia (ya ha pedido datos y documentos a Javi para su próximo libro).

Ahora sí, vamos definitivamente a La Martina. Regentado por los hermanos Susi y Juan Carlos (con la madre, Doña Martina, que a sus 84 años sigue asesorando y vigilando la cocina), este legendario establecimiento goza de una fama bien ganada por su cocina tradicional y de temporada. Aquí se puede degustar una gran variedad de setas a partir de octubre y guisos caseros todo el año, además de buen pescado y chuletón. La carta de vinos generosa.

Susi, veterano de la hostelería, sabio y dicharachero, nos ofreció de entrantes unos calamares rebozados deliciosamente exquisitos y elaborados con harina de maíz, para preservar a Raúl de sus dolencias celíacas. No faltó el jamón ibérico con tostas de tomate y aceite. Y por último Susi trajo a la mesa unos platos de cecina berciana, complementada con pimiento rojo dulce y trompetas de la muerte acarameladas (seta negra); todo un descubrimiento del que dimos cuenta con avidez ante el asombro de Santonja y Rodríguez.

De segundo unos pidieron chuletón, entrecote, bacalao o ventresca con ajos fritos de Portillo; este último plato resultó delicioso y fue el que más pretendientes tuvo. Con tinto de la Ribera del Duero, y agua para los que teníamos que regresar conduciendo, (aunque todos brindamos el encuentro con un vinito) se completó la primera parte de este excelente menú. El postre fue unificado para todos: dos bolitas de helado de piñones, café, chupito y amplia tertulia en torno al toro como no podía ser de otra manera.

toros-montemayor-de-pililla-valladolid-6Y camino de la plaza para presenciar el festejo de turno que en este caso era el rejoneador Ferrer Martín. El jinete malagueño tuvo una buena actuación cortando los máximos trofeos a un eral con muchas arrobas de la estirpe Guardiola. Lució una cuadra de ocho caballos, entre ellos uno negro de raza lusa que causó admiración.

El coso se llenó como viene siendo habitual durante las fiestas de Montemayor y su alcalde salió montado en un corcel acompañando al rejoneador al son del chúndara de Peñafiel, que no es otra cosa sino la adaptación del pasodoble “La Entrada”, del maestro Esquembre con su popular letra “Viva el pijo el tío Bernardo”. Pero es que el alcalde, Iván Velasco, subió al palco para presidir el festejo y luego bajó al ruedo para ayudar a transportar al animal al camión frigorífico. Eso es dar ejemplo, además de una excelente afición.

Antes del comienzo del festejo los empresarios y responsables de la organización taurina, Pepe Mayoral y Alfonso González, nos mostraron las corraletas que están adosadas al que fuera matadero municipal, el graderío que cada año se monta y se desmonta por operarios contratados por el consistorio, así como el resto de instalaciones.

En definitiva una tarde entrañable donde un grupo de entusiastas de La Empalizada nos mostraron la verdadera raíz de la Fiesta, además de su amistad. Y sobre toros como diría Alberti:

De sombra, sol y muerte, volandera
grana zumbando, el ruedo gira herido
por un clarín de sangre azul torera.

Verdad, Maestro Santonja.

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