Sin respuesta

El Real Valladolid perdió el primer partido de la temporada en Tenerife

Míchel se tira al suelo para cortar el avance de Suso. Fotografía: LFP.

Tras la exhibición en La Romareda, con pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey incluído, el conjunto de Paco Herrera se las prometía muy felices en el Heliodoro Rodríguez López, territorio fetiche hace unos años, con el tan recordado ascenso con récord incluido, pero nefasto en la actualidad para todo aquel que se pone una camisola blanca y violeta y sale a jugar al pasto insular.

Y eso que el Pucela cuajó una buena primera mitad, asociándose en el centro del campo, es verdad que sin grandes alardes, con la novedad de la titularidad merecida de Míchel y la presencia del mariscal, Álex López, que cada vez gana más enteros para ocupar con el paso del tiempo ese enorme hueco que ha dejado, no en lo futbolístico, Álvaro Rubio.

Lichnovsky a balón parado, o Iban Salvador en un mano a mano con Dani Hernández tuvieron la posibilidad de adelantar a la escuadra que preside Carlos Suárez que no pasó grandes apuros defensivos hasta que en el último suspiro de la primera parte un testarazo de Carlos Ruiz ponía el 1-0 en el luminoso que a la postre sería definitivo.

El tanto fue uno de esos llamados “psicológicos”, cuando más duele y después de que los visitantes cuajaran una primera mitad que se puede calificar de buena, sin florituras, pero en la que no merecieron marcharse por debajo en el tanteador.

Raúl de Tomás ante Marc Crosas. Fotografía: LFP.
Raúl de Tomás ante Marc Crosas. Fotografía: LFP.

En la segunda mitad volvieron a aparecer los fantasmas del pasado, esos que hicieron acto de presencia durante gran parte de la temporada pasada. Era la primera vez en la temporada que los pucelanos se encontraban por debajo en el marcador y no supieron remontar. Con juego plano, lento y sin reacción desde el banquillo, a pesar de que el comandante de la nave blanquivioleta lo intentó dando entrada a Drazic y Raúl de Tomás, dos delanteros puros, en el 57 de choque.

El Pucela se encontró sin respuesta, de nuevo y como también ocurriera la temporada pasada ante un conjunto de los de abajo (El Tenerife había sumado solo un punto en los tres primeros partidos) y volvió a decepcionar por esa falta de reacción que ha de tener un equipo puntero de los que quieren luchar por el ascenso.

Quizás la derrota venga bien para calmar la euforia y seguir trabajando en este largo camino hacia la Primera División del Fútbol español. Queda mucho por mejor, toca currar.

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