Amistosos ‘bandidos’ a lomos de sus Harley-Davidson gobiernan el asfalto de Valladolid

Este domingo se ha llevado a cabo una ruta por varias calles de la ciudad para celebrar un reencuentro que ya lleva diez años llevándose a cabo

Si nos fiáramos de las ideas que a lo largo de los años se han forjado a base de películas, series, literatura o cualquier tipo de producto cultural, sabríamos a ciencia cierta que los moteros son gente mala. Ni más ni menos. Personas de baja casta que han crecido a la sombra de una sociedad de la que reniegan y a la que dan la espalda mientras dejan un rastro de olor a gasolina y caucho abrasado tras de sí. Pequeños clanes gobernados por personas que conocen de cerca los barrotes de la cárcel y no esconden ese pasado grabado en su piel con tatuajes de escasa calidad.

decimo-encuentro-harley-davidson-valladolid-fiestas-16Pero esto es la vida real. Esa en la que muchas veces pasan historias peores que las que cualquier relato de ficción nos pueda hacer imaginar, pero también esa que nos enseña que los clichés solo sirven para levantar muros muchas veces insalvables.

Valladolid es una ciudad donde la cultura de la moto se disfruta con cierta pasión y que reúne a amantes de las dos ruedas, de muchas edades y procedencias. Jóvenes que sienten el poder en su puño derecho, y veteranos que jamás se sentirán mayores mientras dominen a su joya rodante.

Las calles de la ciudad del Pisuerga han visto este domingo cómo un cortejo de unas 300 motos, la mayoría de ellas Harley-Davidson pero también con presencia de Triumph o de marcas de máquinas más deportivas y menos custom, han gobernado el asfalto con su dulce rugido casi ensordecedor y la camaradería cambiando de carril sin dar el intermitente.

decimo-encuentro-harley-davidson-valladolid-fiestas-5La celebración del décimo aniversario del encuentro de Harley-Davidson y todo tipo de bikers ha estado capitalizado por un sol que no llegaba a abrasar pero que animaba a las paradas técnicas que la organización tenía preparadas en el antiguo matadero y en la Plaza Marcos Fernández de Parquesol.

Un domingo diferente en el que amistosos y bonachones cuatreros han salido y llegado a la Plaza de las Brígidas, donde se ha celebrado una comida de hermanamiento después de sentirse los dueños de la ciudad durante varias horas.

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