Derrota en Tenerife de un Valladolid que no supo reaccionar

El Tenerife marcó al borde del descanso cuando los de Herrera no habían hecho una mala primera parte, pero en el segundo periodo no supieron superar la defensa cerrada de los locales.

Dolorosa derrota del Real Valladolid ante un Tenerife que estuvo a merced de los de Herrera en una primera mitad en la que se adelantaron en la última jugada del partido. Tras el receso, los pucelanos no supieron desarbolar la acumulación de gente de un Tenerife que consigue sus primeros tres puntos a costa de un equipo pucelano que no cuajó buen partido.

El equipo de Paco Herrera salió bien plantado al partido, con mejores sensaciones que su rival y llevando el peso del juego del encuentro. El Real Valladolid presentó el mismo equipo y con la misma disposición que contra el Girona, salvo por el cambio obligado de Jordán por Michel en la medular. Herrera comienza a tener un equipo reconocible, lo que dota al equipo de seguridad.

A pesar de que el estado del terreno de juego no era el óptimo para el fútbol de combinación, los pucelanos basaban su poderío en el ataque con balón y en la fuerza de la medular con André Leao y Álex López como nexos de unión con las líneas de defensa y ataque. Con ese buen planteamiento en el césped, el peligro para Becerra fue nulo, ya que las llegadas de los locales eran escasas.

En ataque las cosas no eran tan claras como en la parcela defensiva. Se dejaba notar una desconexión clara entre la medular y los tres de arriba, y es que Michel estuvo poco participativo y Alex López no podía ocupar todo el ancho del campo para surtir de balones y dar apoyos.

No obstante, el peligro era de los de Herrera, que rozaron ocasiones claras en la cabeza de Licnovsky tras una falta colgada al segundo palo y en una internada de Iban Salvador por la banda derecha, pero su jugada personal fue despejada por Dani Hernández tras un disparo flojo.

El balón era del Valladolid y la zona del campo donde se jugaba la mayor parte de los minutos era en la tinerfeña, pero el ritmo lento y la escasa profundidad de los pucelanos no permitían llevar el peligro al cancerbero ex del Valladolid. A punto estuvo de hacerlo Salvador tras un choque entre Camille y Carlos Ruiz que dejó al guineano el balón franco para batir a Hernández. Optó por el disparo al palo largo y el portero del Tenerife se tuvo que estirar para sacar el balón a mano cambiada.

El partido pudo tomar un color mucho más blanquivioleta pasados los 20 minutos, cuando Jorge Sáenz debió ser expulsado tras un error garrafal en la entrega a Dani Hernández, que iba a tener que hace frente a Álex López si el central tinerfeño no llega a agarrar al ‘4’ del Real Valladolid. Incomprensiblemente, Arcediano Monescillo solo le mostró la amarilla, con las iras que eso levantó en el cuadro de Herrera.

Tras eso, el partido pasaba sin pena ni gloria y se iba a ir al descanso cuando el fútbol fue duro con el Real Valladolid, que se vio con un gol en contra, en el peor momento y cuando ni siquiera le habían generado peligro. Tras un córner puesto magistralmente por Suso, Carlos Ruiz remató libre de marca en el primer palo ante un Becerra que nada pudo hacer para sacar el balón.

En la segunda parte, Herrera decidió ir a por todas y a los pocos minutos del comienzo dio entrada a Raúl de Tomás y Dejan Drazic, que entraron en sustitución de Iban Salvador y un Jose desacertado. Un refresco de hombres que no fue la mejor solución, ya que el Tenerife se guareció atrás, acumuló gente y al Valladolid le era imposible jugar entre líneas.

Por las bandas tapoco se generaba peligro, salvo alguna llegada por la derecha, ya que no había recorrido para que los laterales pudieran sorprender. El ataque era demasiado estático y la entrada de Sergio Marcos no consiguió desatascar un encuentro que el Tenerife empezó a dominar ante la inoperancia visitante.

Suso, que era un cuchillo por la banda derecha, y la movilidad de Amath generaban peligro a la portería de un Becerra que vio como pudo encajar el segundo en ocasiones de Lozano o en una falta de Suso, blandita pero bien colocada.

Así, el Real Valladolid murió casi sin pelear en un campo que se le da históricamente mal en las últimas fechas. Primera derrota en el peor partido de un equipo de Herrera que se vio por debajo en el marcador y no supo reaccionar para hacer valer su superioridad en la primera parte, que en la segunda no fue tal.

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