Orejas para Castella y Simón en una mala tarde de toros

Morante salió abroncado del coso vallisoletano en la segunda de abono en estas Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo

Castella en la tarde de hoy en el coso vallisoletano. Fotografía: José Fermín Rodríguez.

Si yo tuviera la pasta gansa que tiene el magnate mexicano Alberto Ballieres hubiera comprado lo mejor del campo bravo, porque lo de Zalduendo de esta tarde en Valladolid ha sido de vergüenza torera, nunca mejor dicho. Y es que además Ballieres y su grupo (BAL), que han desembarcado en nuestro país comprando fincas, ganaderías (por la de Los Guateles de El Litri dicen que ha pagado 11 millones de euros), gerencia plazas, apodera a Morante, y ha formado una UTE con Taurodelta para aspirar a la plaza de Las Ventas.

Castella por estatutarios. Fotografía: José Fermín Rodríguez.
Castella por estatutarios. Fotografía: José Fermín Rodríguez.

Por ello es bochornoso que haya presentado una corrida en Valladolid como la de esta tarde: desiguales, anovillados, sospechosos de pitones y en escalera; con diferencias de hasta 85 kilos entre el tercero y el cuarto y además desrazados y rajados como el tercero y el sexto. En esto último es menos culpable por aquello de que los ganaderos ponen la mejor voluntad en la cría de sus productos, pero lo de la presentación y toreando su poderdante no es de recibo. Valladolid merece otro trato.

Y claro, después del corridón de la apertura de feria, donde tanto público esperaba tanto, la decepción ha sido total ante otro lleno macizo en el coso del Paseo de Zorrilla.

Abrió plaza Morante con un toro sin raza que le presentó alguna dificultad y el sevillano tiró por la calle de en medio perdiendo los papeles con la espada, incluso llegó a clavar un segundo estoque sin sacar el primero; hecho que está sancionado por el Reglamento de CyL, aunque bien es cierto que otros reglamentos lo permiten. Sí estuvo confiado Morante en el saludo capotero y ello nos permitió albergar alguna esperanza. Todo en vano.

Con el que hizo cuarto, un sobrero de Las Ramblas que fue muy deslucido, el de La Puebla lo intentó con voluntad, pero no sirvió de nada. Escuchó pitos y palmas respectivamente.

Morante con la zurda. Fotografía: José Fermín Rodríguez.
Morante con la zurda. Fotografía: José Fermín Rodríguez.

Castella estuvo por encima de sus dos toros; con ambos citó de lejos instrumentando estatuarios al primero, un toro que humilló pero que no terminaba de arrancar y con péndulos al segundo que se movió pero no tuvo clase. El de Beziers denotó firmeza con ambos y siempre los sometió por bajo, sobre todo al primero que finalmente se rompió una mano y tuvo que entrar a matar precipitadamente ya que el animal no se movía. Saludó una ovación tras pinchar por dos ocasiones.

Al que le cortó la oreja fue en una faena más vistosa que terminó en cercanías y estuvo más certero con la espada.

Buenos pares de Chacón y Herrera que saludaron

López Simón es un madrileño lleno de juventud y de valor. Salió desmonterado por ser nuevo en la plaza. Sorteó los rajados del encierro y estuvo muy por encima; el sobrero tercero, por devolución del titular que resultó inválido, tuvo movilidad y repitió en la muleta hasta provocar olés encendidos en el graderío cortando la primera oreja de la plúmbea tarde.

Con el que cerraba festejo, tras casi tres horas eternas, tuvo que coserle la muleta al hocico para que no se fuera y lo consiguió con pasajes interesantes, pero todo se deslució por la huida constante del toro. Media y entera con escasa petición que le sirvió para saludar.

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