Talavante corta un rabo en el histórico homenaje a Victor Barrio

Tarde inolvidable en el coso vallisoletano en recuerdo del torero segoviano, fallecido el pasado 9 de julio

Todo estaba perfectamente planificado para que la cosa saliera bien: el motivo, las figuras acarteladas y el taquillaje vendido. Y salió. Salió porque los toreros pusieron ganas y hubo toros colaboradores que se prestaron al lucimiento del estrellato taurino con un rutilante José Tomás que acaparó todas las atenciones habidas y por haber. El Dios del toreo había llegado a Valladolid para homenajear a un hermano de profesión caído: Víctor Barrio in Memorian.

José Tomás. Fotografía: José Fermín Rodríguez.
José Tomás. Fotografía: José Fermín Rodríguez.

Y al mismo tiempo echarle una mano a la maltrecha economía de la reciente creada Fundación del Toro de Lidia, formada por ganaderos, empresarios y toreros. Ahora, ya fortalecida por los buenos dineros, descontando la aportación que hagan para la escultura al torero segoviano, ya pueden acometer los fines que persigue: “es una entidad sin ánimo de lucro destinada a la promoción y la defensa jurídica de todas las tauromaquias”.

Dicho y aclarado esta cuestión vamos a lo que nos ocupa como ha sido un espectáculo de lo más grandioso que ha ocurrido en el coso del Paseo de Zorrilla en muchos lustros. No dispongo de datos sobre si ha habido más corridas de seis toreros durante los 126 años de historia de la plaza, pero sí les puedo asegurar que hemos disfrutado, entusiasmado y emocionado con el toreo que han podido realizar los seis diestros acartelados en la tarde del 4 de septiembre de 2016.

No vamos a entrar en el fondo de las faenas sino en las formas, los estilos, algunos exquisitos como el de Morante que ha reconciliado al toreo y a sus malas tardes en Valladolid. Me decía un amigo tomasista de toda la vida que, tras ver a un Morante tan arrebatado y tan sutil, se ha cambiado y ahora es morantista. No es de extrañar pues el de la Puebla ha realizado un faenón para convencer a sus más negados detractores. Belleza suprema, divinidad torera, excelsos los lances a la verónica y sublimes los trincherazos tras cada serie de muletazos con ambas manos. Y el toro de Zalduendo, con nobleza franciscana y bajo de raza, fue un gran amigo de Morante al que estoqueó como mandan los cánones.

Obviamente destaco a Morante por su actuación en general, que ha sido la de un genio del toreo, pero no por triunfador absoluto. El titular decía que ha sido Talavante. Y lo ha sido por trofeos y con un público entregado; dos orejas y rabo es un premio extraordinario en Valladolid porque había que regresar a 1993 cuando el pucelano Manolo Sánchez cortó otro rabo a otro “cuvillo”, cuando esta ganadería empezaba a sonar por el Norte.

Alejandro Talavante Fotografía José Fermín Rodríguez
Alejandro Talavante Fotografía José Fermín Rodríguez

El extremeño ha realizado una de las mejores faenas de su trayectoria con un toro de Valladolid y en Valladolid. Pero es otro toreo. Es estoico, arriesgado, valiente, temerario, improvisador que maneja las telas con primor y conocedor de los terrenos. Si a eso le añadimos el gran “cuvillo” que ha estoqueado sin puntilla y al que se le dio la vuelta al ruedo, el cóctel ha quedado perfecto para saborearlo. Pero torear casi todo el tiempo de rodillas…qué quieren que les diga. Pero ya lo dice el dicho taurino: los de valor a triunfar y los de arte a acompañar….

El Juli, del que apenas se ha hablado, cortó otros dos apéndices en una faena llena de tecnicismo, de sabiduría taurina, de entrega absoluta, de mando y de auténtico maestro. Mató con el sello julista al buen cuatreño de su amigo Justo Hernández, con el hierro de Domingo Hernández, y además pidió al usía que se le diera la vuelta al ruedo, lo que el bueno de Manolo Cabello accedió.

Una oreja obtuvo Juan José Padilla con el que abrió plaza, un toro de Juan Pedro Domeqc que tuvo nobleza a raudales pero le faltó carbón. Abrir plaza siempre es complicado y por ello a José Tomás nunca lo verán anunciado en primer lugar; por algo será. Padilla dio la cara una vez más en Valladolid y cumplió.

Otra oreja consiguió José Tomás en otra tarde sin triunfo absoluto en Pucela desde hace años. La del próximo viernes será su 20 paseíllo en la ciudad del Pisuerga. Silencio sepulcral cuando aparece su figura y un público expectante que se traga el resuello hasta que el de Galapagar completa una serie y entonces estalla en olés y en aplausos. Pero el toro elegido en esta ocasión, otro “cuvillo”, no estuvo a la altura de lo que pretendía el diestro madrileño, que es idolatrado por tantas y tantas gentes del toro y del clavel. Todo lo intentó José Tomás, hasta la estocada. Pero tuvo que descabellar y hubo tardanza en la muerte. Y esto enfría.

Y Manzanares, con su estilo personalísimo, con su toreo lleno de plasticidad, se estrelló ante un Victoriano sin clase, sin fuerza, deslucido y feo de hechuras. Lo intentó el torero dinástico e incluso le aplaudieron algunos muletazos sueltos que siempre ofrecen una belleza extraordinaria en la faena del alicantino. Pero nada cuajó y el torero salió a saludar una ovación del respetable, mientras que al victoriano (Del Río) le pitaron en el arrastre.

Todos saludaron al inicio del festejo por unanimidad del público y todos saludaron al final, saliendo todos, todos, a pie del albero vallisoletano. Los “capitalistas”, que aúpan a los toreros tras el triunfo y reciben sus buenas prebendas, no tuvieron que cargar a hombros con los toreros porque los triunfadores se negaron en una tarde tan triunfal y tan hermosa.

Los toreros salieron andando del ruedo. Fotografía: José Fermín Rodríguez.
Los toreros salieron andando del ruedo. Fotografía: José Fermín Rodríguez.

En los anales quedará este recuerdo a Víctor Barrio cuya esposa, Raquel Sanz, y padres, presentes en el festejo, no olvidarán jamás.

En el capítulo de incidencias hemos de reflejar la mala suerte del subalterno Juan José Trujillo. El malagueño resultó lesionado de gravedad a la altura de la rodilla cuando, perseguido por el toro, intentaba refugiarse en el burladero de matadores. Abandonó la lidia pasando a la enfermería.

Citar que la Infanta Elena presenció el festejo desde una barrera del tendido 8 recibiendo una gran ovación cuando el público detectó su presencia. Nos han confirmado que su padre, Don Juan Carlos asistirá a la corrida del próximo viernes donde José Tomás hará de nuevo el paseíllo.

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