La Unión refresca a Valladolid con su pop evolucionado

Rafa Sánchez, el guitarrista Mario Martínez y Luis Bolín al bajo han llenado gran parte de la Plaza Mayor con sus temas de siempre pero con un toque diferente

Con una puntualidad inusitada, que se diría inglesa, La Unión salió al nuevo y acertadísimo escenario de la Plaza Mayor para empezar a caldear un ambiente que, sin llegar a los extremos a los que John Newman le hizo alcanzar el sábado, presentaba una buena cara y fue creciendo de medida que avanzaba el espectáculo.

Y es que los miles de espectadores que poblaron los adoquines de la céntrica plaza que duerme a los pies de la Casa Consistorial y que vigila el Conde Ansúrez sabían a lo que iban. A revivir tiempos pasados, que fueron mejores, de un grupo que lleva rodando por la geografía española desde mediados de los ochenta. Que se dice pronto.

Canciones como ‘Lobo hombre en París’, ‘Berlín’ o ‘Vuelve el amor’, resonaron como los himnos que son de varias generaciones que se han dado cita este domingo para disfrutar alentados por la complicidad de un Rafa Sánchez que ha perdido potencia de voz pero que compensa con su elegante energía y su saber meterse al público en el bolsillo.

Un estilo pop sobrio y con una vuelta de tuerca un tanto diferente a lo que tienen habituados, por aquello de renovarse o morir, ya saben. Quizá la renovación sea mejor dejarla para otros menesteres, pero lo cierto es que La Unión ha brindado un buen espectáculo y Valladolid ha respondido.

A pesar de que el sonido no fue todo lo fino que se merecía la ocasión para un grupo que en 2006 consiguió un doble disco de diamante a su dilatada carrera, que cuenta ni más ni menos que con 19 discos de estudio, la nota final fue de altura. El público es el mejor termómetro en estas ocasiones y a la mayoría se le notaban las ganas de más. Como a quién se le hace demasiado corto el sabor del caramelo. Así que no queda otra que decir ¡larga vida a La Unión!

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