Ecología y solidaridad convergen en el mercado de huertos de INEA

Un encuentro que se realiza por undécimo año consecutivo y que este año destina sus beneficios a talleres de agroecología para jóvenes indígenas productores de café de México.

Verde, rojo, naranja, violeta. Todos colores intensos y de diferentes matices que se han entremezclado con la solidaridad y la sociabilidad que se respira en proyectos donde lo que se busca es el bien común, como es el caso de los huertos ecológicos de INEA, que por undécimo año consecutivo han celebrado el Mercado Ecológico y Solidario.

Un espacio de encuentro que es la respuesta a todo un año de duro trabajo de los diferentes cultivadores, que donan sus productos para recaudar fondos y ayudar a diferentes proyectos solidarios. Este año, los beneficios que se obtengan en este caluroso y soleado día irán a parar a la organización de talleres de agroecología para jóvenes indígenas productores de café de México.

Berenjenas, tomates de los que tienen un sabor que ya no se encuentran en los expositores de las fruterías comerciales, calabazas, calabacines, intercambio de semillas, un puesto de productos árabes que se mezclan con otros puestos de comercio justo o de asociaciones como Red Íncola o Fundación Intras, con venta de chapas que se realizan en el momento.

Todo un reducto de colaboracionismo que huye del mercantilismo y celebra cada año el duro esfuerzo realizado por numerosos jubilados y desempleados que copan los huertos puestos a su disposición. En concreto, existen 430 huertos para jubiliados, 183 huertos urbanos para desempleados y otros tres comunitarios para asociaciones.

Por allí se han dejado ver las concejalas María Sánchez y Rafaela Romero, titulares de Medio Ambiente y Sostenibilidad y de Servicios Sociales, respectivamente. Ambas han coincidido en reconocer a este periódico que la experiencia es “fantástica” por el clima de convivencia que se genera, mejorando las relaciones personales.

“Es una de las maneras de superar la soledad y de crear una especie de clima solidario donde todo es posible”, ha afirmado Rafaela Romero, quien ve en este tipo de acciones “otra manera de relacionarse y convivir”.

Por su parte, María Sánchez ha destacado que este proyecto de huertos ecológicos, en el que el Ayuntamiento participa junto a INEA y con la colaboración de CaixaBank, tiene dos claros objetivos. Uno, el medioambiental con el incentivo de la agroecología y del autoconsumo de productos cultivados por mayores y desempleados. Y otro eje social en el que “se estrechan las relaciones” entre diferente tipo de personas, lo que ayuda a crear un espacio donde la gente participa “por una causa muy justa”.

Como ha explicado la concejala de Medio Ambiente, aún quedan libres cuatro huertos para desempleados en Santos Pilarica y uno en Valle de Arán, además de otro comunitario en Parque Alameda.

Desde el Ayuntamiento se esperará a que se cubran todas las vacantes pero hay una clara intención de ampliar este proyecto en futuras convocatorias.

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