Más de 15.000 personas miran al recuerdo del Valladolid de 1738

Éxito de visitantes en la exposición con la maqueta que reproduce el aspecto de la ciudad en el siglo XVIII

La maqueta de la exposición junto a las ilustraciones que la acompañan.

La mirada al pasado está cada vez más extendida a través de las recreaciones históricas. El Museo de Valladolid ha ofrecido en las últimas semanas otra opción para esa mirada, la de la recreación del aspecto de la ciudad a través de una detallada maqueta. La exposición ‘La Ziudad de Bentura Seco. Valladolid 1738’ ha sido visitada ya por cerca de 15.000 personas al acercarse la mitad del periodo en el que los visitantes podrán contemplar esta muestra.

En el Museo, ubicado en el palacio de Fabio Nelli, uno de los monumentos más identificativos de Valladolid, se puede contemplar la maqueta que Juan José Fernández ha realizado a partir del plano de la ciudad que el escribano Ventura Seco dibujó en 1738, reproduciendo el urbanismo y la arquitectura de la ciudad vallisoletana en esa fecha.

Junto a la maqueta, los visitantes pueden disfrutar en la muestra de un audiovisual en el que se recuerdan los orígenes, evolución y cambios experimentados por Valladolid en su historia, además de mostrar otras representaciones como la que, años después de la de Ventura Seco, realizaría su homónimo Ventura Pérez en su obra manuscrita Diario de Valladolid, describiendo la vida cotidiana del siglo XVIII en la ciudad del Pisuerga.

Una maqueta artesanal

La maqueta que representa lo que era la ciudad en 1738 es la pieza central de la exposición y la que más sorpresa e interés suscita entre los visitantes, que pueden apreciar y comparar el trazado urbano y el alzado de los edificios de esa época con los que se conservan en la actualidad y las modificaciones que se han producido a lo largo de los años. La obra ha sido realizada por Juan José Fernández con el plano de Ventura Seco como base, contando además con otras fuentes para su elaboración, como es el caso del plano Valladolid, planta de la ciudad 1606-1738, obra de Daniel Villalobos, además de las obras de diversos académicos especialistas en la investigación acerca de cómo era Valladolid en el pasado.

Se han reproducido 237 manzanas y cerca de 2.500 casas, además de los diferentes monumentos, algunos de ellos ya desaparecidos, como los conventos que rodeaban el Campo Grande, el Palacio de la Ribera, o la antigua torre de la Catedral, conocida como ‘La Buena Moza’, con los que Valladolid contaba a mediados del XVIII, y la representación del curso seguido en aquella época por los ramales del Esgueva atravesando la ciudad, junto con los numerosos puentes existentes entonces en el centro urbano.

Para la construcción de la maqueta, Fernández se ha decantado por materiales como el poliuretano, que ha servido como base, y otros como poliestireno, cobre, metacrilato, esmalte y pinturas aplicadas con aerógrafo y pincel. La visualización de la maqueta está reforzada con la iluminación de los diferentes tipos de edificios y acompañada por la voz del historiador José Delfín Val, que explica la ciudad resumiendo la descripción que de ella hizo, al pie de su plano, el propio Ventura Seco, lo que supone otro aliciente para los visitantes.

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