Puerta grande para Pacheco en la primera del Piñón de España

Feria de novilladas de Pedrajas de San Esteban

Pacheco sale a hombros en Pedrajas. | Foto: José Fermín Rodríguez.

Los utreros de la Condesa de Sobral, fuertes, bien presentados y rematados, aunque algunos mansearon más de la cuenta, estuvieron por encima de la terna actuante en la primera novillada del Piñón de España, un certamen que en esta edición ha rebajado un festejo; pero tal y como están las cosas del toro en las pequeñas localidades hay que darse con un canto en los dientes.

Seis novillos de distinta condición, pelaje y hechuras; nobilísimos todos y provenientes del encaste Domecq por la vía de Torrestrella, por ello se encontraba entre el público el ganadero Alvaro Domecq, a quien el novillero Pacheco le brindó el tercer novillo de la tarde.

Foto:  José Fermín Rodríguez.
Foto: José Fermín Rodríguez.

Los tres coletudos salieron desmonterados en señal de nuevos en la plaza. Abrió festejo el onubense Alejandro Conquero con un novillo castaño que recibió dos varas. Con la muleta estuvo vulgar en una faena sin relieve. Mal con la espada sin paliativos. Silencio tras aviso.

Al cuarto, un burraco fuerte, rematado y alto, lo recibió Conquero con alegría en el capote. También tomó dos varas y en banderillas se rajó. Solo fue fachada y vacío de bravura por dentro. Faena intermitente del novillero de Huelva que no tiene eco en los tendidos. Estocada tras infame bajonazo. Palmas tras leve petición.

Jesús Martínez es un novillero de Cercedilla y hecho en la Escuela de Madrid; posee la cualidad de torear despacio y muy clásico, pero mata muy mal y esto le puede costar alguna lágrima como la de esta tarde en Pedrajas al sonar los tres avisos por su mal manejo de los aceros. Pero dejamos constancia del buen manejo de las telas, sobre todo con la franela en su primero. Con el castaño quinto hubo muletazos estimables, pero desangraron al animal en el caballo con las tres varas que le pusieron, y el novillero madrileño volvió a las andadas pinchando tres veces y sonando otro aviso. Fue silenciado en sus dos novillos.

Foto:  José Fermín Rodríguez.
Foto: José Fermín Rodríguez.

Destacar de su cuadrilla al picador David González que echó el palo con maestría arrancando una gran ovación del selecto público pedrajero que sabe cuándo hay que pitar y ovacionar como en este caso y en el de dos subalternos: El Ruso, de la cuadrilla de Conquero y Pedro Márquez, de la cuadrilla de Pacheco; ambos se desmonteraron en el tercio de rehiletes.

Completaba la terna el gaditano de La Línea Miguel Ángel Pacheco; un espigado novillero que a la postre fue el triunfador de la tarde tras cortar una oreja a cada uno de sus oponentes en faenas sin lustre, pero bien vendidas al graderío y sobre todo bien rematadas con los aceros. A cada uno lo suyo.

A su primero, un castaño mansurrón que se dolió en banderillas, lo recibió de rodillas tras una mala lidia. Con la muleta abusó del pico y estuvo muy despegado ante un novillo que repetía y acabaría en terrenos de toriles y puerta de arrastre buscando la querencia tras correr los encierros matinales.

Pero la estocada fue de buena ejecución y efectiva; de ahí la oreja.

Con el que cerraba festejo, un utrero castaño, girón y axilado que tomó dos puyazos, tuvo que torearlo al hilo de las tablas ya que se rajó en los primeros compases. Voluntarioso el novillero linense mató de estocada tendida y el público pidió de nuevo la oreja que, aunque sin mayoría de pañuelos, el usía concedió el trofeo saliendo finalmente a hombros por la puerta grande.

Algo más de media plaza con un público variopinto, festivo y colorista que, injustamente, abroncó al presidente y al subalterno que apuntilló al novillo que debía haber sido devuelto a los corrales en el turno de Jesús Martínez. El animal estaba herido de muerte y tengo la completa seguridad de que no hubiera sido capaz de seguir a los cabestros de mi amigo Cholo; por lo que apuntillarlo en una tronera del burladero me parece una medida acertada.

Reseñar que al final del festejo la Asociación Taurina de Pedrajas de San Esteban, junto al alcalde, entregó una placa de reconocimiento a los familiares de Salvador Merino; un buen aficionado que atraviesa momentos delicados de salud. Merino fue el fundador y presidente de la citada entidad taurina durante muchos años y a él se debe la cultura taurina que tiene buena parte del público que acude al coqueto coso de la localidad piñonera por excelencia. Buenos deseos para nuestro amigo Salvador.

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