Lauki no desfallece a pesar de las trabas de Lactalis

El presidente del comité de empresa de Lauki, José Manuel González, ha afirmado que “no van a querer vender” bajo ningún concepto

Un mes después de la última concentración, los trabajadores de Lauki han vuelto a reunirse a las puertas de la fábrica, en la Avenida de Santander, para seguir reivindicando que, una vez que Lactalis ha puesto fecha para el cierre el 1 de octubre, la multinacional francesa opte por vender la fábrica para no dejar tirados a cientos de trabajadores vallisoletanos.

Una opción de venta que desde el comité de empresa no ven que se vaya a producir ante las negativas continúas de Lactalis, como ha reconocido su presidente, José Manuel González. “Lactalis está dejando pasar el tiempo”, ha afirmado, toda vez que consideran que “aunque se lo pongamos fácil y tengan la mejor oferta en la mesa, no van a querer vender”.

“Ya sabemos las trabas que ponen y da igual quien sea el comprador”, ha proseguido González con la poca esperanza de llegar a buen puerto antes del cierre anunciado. Por el momento, desde los trabajadores de Lauki se defiende una opción de compra por parte de la palentina Quesería Ibérica.

Una empresa que “no es competencia directa” de Lactalis ya que, aparte de productos lácteos y derivados, también produce alimentos energéticos, mantequillas o salas. No obstante, “aunque fabricara cacahuetes no iban a querer vender”.

Para reivindicar esa venta y la viabilidad de una planta que ha tenido dos millones de euros de beneficios en 2015 y es uno de los mejores centros de Lactalis a nivel de producción, los trabajadores volverán a concentrarse todos los miércoles a las puertas de la que es su fábrica. Así hasta llegada la fecha límite.

Según ha explicado José Manuel González, el cierre de la fábrica afectaría a unos “400 o 500” puestos de trabajo en un sector que es “esencial” para Castilla y León como es el primario. “Castilla y León nos necesita”, ha afirmado ya que la región tiene un 33% de industria agraria.

Por lo tanto, solo queda esperar a que la Fundación Anclaje traslade esas ofertas a Lactalis para que la multinacional francesa las estudie. Algo que ocurrirá a principios de septiembre.

El tiempo avanza y los trabajadores siguen con la incertidumbre de qué pasará con sus puestos de trabajo, además de que la desesperanza puede empezar a hacer mella debido a las negativas de venta. Aun con todo, prometen seguir alzando la voz hasta que se queden sin ella.

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