Valbuena purifica su aire con enebro y una fiesta sin fin

Este pequeño municipio vallisoletano ha celebrado su habitual ‘Carro de la leña’, que baja desde el monte lleno de ramas de enebro debido a una tradición que se remonta al siglo XVIII.

No hay pueblo que no disfrute de un gran día de fiesta, por pequeño que este sea. Valbuena de Duero ha dado buena muestra de ello esta tarde noche en la que se ha celebrado el legendario ‘Carro de la leña’, que baja cargado de enebro para detenerse frente a la ermita y luego acabar en la plaza del pueblo para encender la hoguera a medianoche.

Una tarde entera en la que muchos vecinos del municipio suben al monte cercano a eso de las 18.00 horas para, además de divertirse en buena compañía, recoger ramas de enebro que ardan para purificar el aire. A eso de las 21.00 horas, los más jóvenes llegan al pueblo subidos en el carro repleto de enebro y tirado por un tractor. Saltos, vítores y bebidas refrescantes por el cielo hasta que llegan a la ermita, donde el resto del pueblo se unió a la comitiva después de rezar un Padre Nuestro.

Tras ese parón testimonial, la charanga ‘La Pesquerana’ animó el recorrido hasta la plaza que rodea a la iglesia. Un camino en el que las voces se afilan para cantar con fuerza y los pies no paran de moverse ante las ganas de que la noche no acabe nunca. Jóvenes y mayores rodean al ‘Carro de la leña’, como protegiendo una carga que en otra época se creía que purificaba el aire que respiraban los valibonenses.

Y es que, se trata de una tradición del siglo XVII, cuando en el pueblo hubo un brote de peste que obligó a encerrar a los enfermos en la ermita del pueblo. Para que la enfermedad no se agravara, los dueños del monte donde se sigue recolectando el enebro, les dieron unas ramas por el poder purificador que tenía el humo que desprendía.

Esto es porque el humo del enebro sube más alto, lo que se creía que tenía un efecto curativo. Los primeros en realizar este camino también paraban, como se sigue haciendo ahora, en la ermita para rezar mientras los enfermos estaban encerrados y seguían sin poder salir. Después de eso iban a la plaza y quemaban las ramas de enebro.

Una tradición que hoy tiene otras connotaciones totalmente diferentes pero que sigue manteniendo el recorrido original. Un ‘Carro de la leña’ que en la actualidad reúne a gran parte de Valbuena de Duero entorno al enebro para celebrar el día central de sus fiestas en torno a la música y el fuego de medianoche.

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