El iscariense Darío Domínguez triunfa en su debut con picadores

En Lodosa (Navarra), donde sufrió un pequeño percance

A raíz de la presentación de los carteles de la feria de Íscar, donde el novillero local Darío Domínguez quedó fuera del serial, nos habíamos comprometido a grabarle su debut con caballos en tierras navarras, ya que el nuevo empresario de Íscar, Pepe Almilburu, había logrado incluirlo en la feria lodosana donde se disputa el trofeo “Piquillo de Oro”. Almilburu cumplió su palabra y el novillero dio la cara en una tarde de mucho compromiso.

Con dos paisanos y familiares del novillero, ambos David de nombre, emprendimos camino a tierras navarras a bordo de un potente Audi que nos llevó hasta Lodosa a la hora del almuerzo. Allí dimos buena cuenta de productos autóctonos que son regados por el caudaloso Ebro en una amplia vega donde crece el famoso pimiento del piquillo, entre otros.

Tras un paseo por la bella localidad navarra los saludos fueron continuos ya que desde Íscar habían llegado más de un centenar de aficionados en dos autocares, así como otros paisanos en sus propios vehículos entre los que se encontraban el regidor iscariense Luis María Martín y los tenientes de alcalde Jesús García y Alfredo Muñoz. El empresario taurino había hecho gestiones para que los aficionados disfrutasen de un día campero en la finca ganadera que los gerentes de Toropasión tienen entre Estella y Lodosa, con almuerzo incluido, vaquillas y cante flamenco. Eso por la mañana y por la tarde llenaron de colorido el coso lodosano aplaudiendo a rabiar al novillero paisano.

Y Darío Domínguez cumplió su sueño pasando del eral al utrero en una tarde agradable de temperatura pero molesta por el fuerte viento. Era un mano a mano con otro joven novillero de origen navarro: Antonio Catalán “Toñete”, hijo del propietario de los hoteles AC del mismo nombre que acompañó a su hijo en esta tarde de paisanaje.

“Toñete”, con un toreo pausado y elegante, cortó una oreja de su primero y calentó la tarde para que su rival saliese a por todas. Y vaya que salió porque Darío manejó bien las telas en el recibo, aunque se notó el nerviosismo del chaval. Con la muleta le enjaretó varias tandas de derechazos por bajo y con cadencia. Pero a la hora de matar al utrero la espada le jugó una mala pasada y tras clavar un pinchazo se cortó la mano y tuvo que pasar a la enfermería ya que la sangre manaba en abundancia. El novillo fue estoqueado por “Toñete” que cosechó una ovación.

Al segundo de su lote “Toñete” cortó otro apéndice en una faena mejor y más completa que la anterior, con un buen manejo de la tizona.

Darío Domínguez tardó en salir de la enfermería con una cura de urgencia, pero cuando apareció por la puerta de cuadrillas el público le tributó una gran ovación en señal de júbilo porque se temía que los doctores no le dejaran volver a torear. El  cuarto y último novillo era un colorado precioso de hechuras que no permitió florituras con el capote. El piquero Israel de Pedro le dio leña al colorado porque este era fuerte y así lo exigía, a pesar del enfado del público.

Y llegó a la franela de Darío con un temple exquisito; otra vez con la derecha, y por abajo, el novillero iscariense logró enardecer al tendido y esta vez agarró una buena estocada tras pinchar que bastó para que el excelente utrero se echara y permitiese su descabello. La oreja la concedió enseguida el presidente, pero el público y los incondicionales llegados de Íscar insistieron hasta que el usía concedió el segundo trofeo y la vuelta al ruedo de un gran novillo. Utrero que junto al resto hay que reseñar que son del ganadero local José Antonio Baigorri “Pincha”. Los tres restantes fueron aplaudidos en el arrastre.

En definitiva una buena tarde toros con presencia masiva de iscarienses para ver a su nuevo ídolo: Darío Domínguez; nombre de poeta y apellido torero. Casi nada.

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