Ríos de Luz: la magia de la noche vallisoletana

Esta ruta toma su nombre de la importancia que para la capital castellano y leonesa tuvo el río Esgueva, afluente del Pisuerga que discurría por las calles de la ciudad pero que poco a poco fue cediendo protagonismo en favor del desarrollo urbano. “Ríos de Luz” es un homenaje al caudal original y al recorrido lumínico por los monumentos y edificios de Valladolid.

La luz es como el agua, una maravillosa y evocadora escena en que ambas materias confluyen. Una cascada de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los árboles. Salía por los balcones, se derramaba a raudales por la fachada y se encauzó por la gran avenida en un torrente dorado que iluminó la ciudad… escribía Gabriel García Márquez.

Agua y luz tienen una importancia supina y una relación sumamente estrecha en una ruta como esta de Ríos de Luz, que nació en 2010 y que como nos cuenta su guía, María Martín, toma el nombre por “el antiguo cauce del Esgueva” que discurre por la ciudad bien en la parte soterrada de Miguel Íscar o por la zona de la Calle Santiago o la Plaza de Portugalete.

Teatro Calderón, Ríos de Luz, Valladolid
El Teatro Calderón, otro de los edificios estrella de Ríos de Luz

Un recorrido mágico

La iglesia de San Pablo, el Teatro Calderón, la Plaza Mayor y así hasta un total de 35 son los monumentos por los que discurre esta ráfaga de luz que ilumina las noches de la capital castellano y leonesa, que hace las delicias de los forasteros y de la que los ciudadanos vallisoletanos se sienten sumamente orgullosos.

Pasaje Gutierrez, Ríos de Luz, Valladolid
El Pasaje Gutiérrez es uno de los lugares predilectos de los turistas

El Monasterio de San Benito, con sus luces tanto en la iglesia como en la fachada hacen las delicias de los más curiosos pero es, sin lugar a dudas y como nos cuenta la guía de la ruta, María Martín, el Pasaje Gutiérrez “el que más gusta al turista” por el hecho de llevar a cabo un “cambio total de día y de noche”.

“La Plaza Mayor es otro de los edificios que más suele gustar porque crea una atmósfera romántica debido a su bajo tono lumínico”, asegura la mujer que seguramente más sepa de este transcurrir que, en los meses veraniegos puede realizarse “al fresco” de la noche.

El paseo finaliza en la Cúpula del Milenio, un edificio que “llama la atención porque cambia de color, sobre todo cuando se produce un acontecimiento importante, y que en la misma noche puede vestirse de rojo, verde y azul“, afirma María Martín.

Este pelicular elemento arquitectónico es el broche de un recorrido mágico por las calles de una de las ciudades, históricamente, más importantes de España.

Plaza Mayor, Ríos de Luz, Valladolid.
La fachada del Ayuntamiento de Valladolid con los colores de la bandera francesa tras el atentado de Niza

La importancia del color

“Una de las cosas que más gusta a las personas que hacen la ruta es la luz, el cambio tan importante que se produce en los edificios de día y de noche, esa atmósfera romántica que se crea. También gusta mucho el hecho de que las torres tengan el color litúrgico”, nos cuenta la guía.

Palacio de Pimentel, Ríos de Luz, Valladolid
La famosa ventana del Palacio de Pimentel

Si la luz es importante en este mágico camino, el color de la misma, como podemos apreciar con las palabras anteriores, no lo es menos. La ruta sigue un código cromático perfectamente estudiado que proporciona esa atmósfera, ese pasar del mundo real al imaginario, el que tu propia mente se inventa.

El rojo imperial es el que se utiliza en los edificios culturales, siendo el verde azulado el utilizado para el trazado urbano. En las torres de las iglesias el color litúrgico toma protagonismo siendo el morado el utilizado en tiempo de Adviento o Cuaresma, el blanco en Pascua y Navidad, el verde durante el tiempo ordinario y el rojo en Domingo de Ramos, Viernes Santo o Pentecostés.

El círculo cromático es clave para dotar de esa chispa necesaria a este exitoso proyecto.

La eficiencia energética, clave

Si resulta de importancia supina el valor estético y también histórico y cultural de esta ruta, no lo es menos el ahorro energético. Esa sostenibilidad ambiental ha sido el principal objetivo a conseguir marcado por el Ayuntamiento desde su estreno.

“Esta nueva iluminación ahorra un 44,5% en toda la ruta y casi un 80% en la Plaza Mayor. Se mejora la calidad de iluminación, se embellece la zona y se crea un ambiente romántico”, afirma Martín.

Este ahorro ha provocado que en la ruta recibiera el Premio Territorio y Marketing 2011 al Mejor Proyecto de Desarrollo Urbano en un galardón que no hizo más que constatar el acierto de un proyecto bello y digno de disfrutar con la luz, el color y, sobre todo, la ciudad de Valladolid como telón de fondo.

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